Un "tsunami" en la Boutique
En 1945, una falsa alarma en la cancha de Talleres dejó un saldo de 27 espectadores heridos. Una historia increíble.
Partido suspendido por "temblor", con 27 heridos y declaración de guerra a Japón. Realidad argentina de 1945, un combo increíble que se presentó en nuestro país en los últimos días de marzo de ese año y que fue real aunque hoy cueste creerlo. Claro, una cosa no tiene nada que ver con la otra, pero ocurrió y nos tocó bien de cerca.
El partido: un amistoso entre Talleres y Racing de Avellaneda en la Boutique. El belicoso: la cancillería del Gobierno militar argentino, arrastrado por el de Estados Unidos al campo de batalla.
Una historia de novelaCon el cordobés Ezra Simes más los internacionales José Salomón (capitán de la selección), Juan Manuel Filgueiras y León Strembel, la presencia de la Academia en Córdoba constituía todo un atractivo, a tal punto que en su gira programó un encuentro con los albiazules el sábado 24 de marzo y otro con Belgrano al día siguiente.
Como era de esperar, el escenario de barrio Jardín lució repleto y la fiesta venía redonda porque la "T" se imponía 2-1 a su jerarquizado rival. Sin embargo, a los 20 minutos del segundo tiempo y sin que nada lo haga prever, la tribuna lateral opuesta a la oficial se convirtió de repente en un infierno. Corridas generalizadas, espectadores saltando al vacío desde 10 metros, adultos y niños rodando por las tribunas, aplastados y pánico general. Nadie entendía nada.
El saldo: 27 espectadores hospitalizados y un detenido, Julio Sartori, sindicado por la policía como el responsable de una de las mayores tragedias vividas en un estadio cordobés. De acuerdo a la versión policial de la época, Sartori, un estudiante universitario de 26 años, no tuvo mejor ocurrencia que gritar "¡temblor, se cae la tribuna!", lo que produjo la estampida. Por aquellos días, todavía estaba fresco el recuerdo del peor terremoto que vivió el país (14 de enero de 1944 en San Juan), y la falsa alarma desató el pánico.
"La primera impresión fue de que las gradas populares se derrumbaban y una sensación de angustia hizo presa de todos. El ruido producido por esas 5.000 o más personas que desesperadamente pujaban por librarse de un peligro que desconocían, los gritos de los que caían y eran pisoteados..." la crónica de La Voz del Interior pintó un panorama desgarrador.
Lo más insólito: después de semejante caos y en medio del ulular de las ambulancias, el partido se reanudó y Talleres completó una goleada de 4-1 que nadie festejó.
En guerraTres días después del insólito episodio, las páginas del diario recuperaron el protagonismo de la Segunda Guerra Mundial con otro episodio no menos llamativo. "Existe estado de guerra con Japón", tituló el diario a ocho columnas, agregando que la medida del gobierno de Edelmiro J. Farrel abarcaba también a Alemania "por ser su aliada". De más está decir que la guerra, por fin, estaba consumiendo sus últimos días después de seis años de combates y que para nipones y germanos, aprestados a levantar la bandera blanca de rendición, la noticia no les cambió la realidad.
A quien sí le varió el panorama fue a Sartori, guardado "a la sombra" por una broma bien pesada.

