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Un mercado lejos de costosas operaciones

11 de julio de 2016 a las 12:11 p. m.
Un mercado lejos de costosas operaciones

Al River Plate de Carlos Timoteo Griguol no le había ido bien. La falta de un título y cierta resistencia al entrenador cordobés provocaron su salida y el ingreso pomposo de un colega suyo que con su nombre parecía levantar el ánimo hasta del más pesimista. Eran días de julio de 1988 y César Luis Menotti, con su todavía intensa aura de campeón del mundo, se hacía presente en el Monumental.La revolución fue inevitable en Núñez. Al primer entrenamiento fueron 10 mil personas, un hecho inédito en aquella época. El entonces presidente millonario, Julio Santilli, parecía hacer gala de ese mote al presentar a Menotti y a una verdadera constelación de estrellas, en calidad de refuerzos. Empiece a anotar: Daniel Passarella, Sergio Batista, Claudio Borgui, Ángel David Comizzo, Carlos Enrique, Juan José Serrizuela, Mario Bevilacqua, Osvaldo Rinaldi, Fabián Basualdo, Jorge Higuaín, el boliviano Milton Melgar, Abel Balbo, Gerardo Reynoso y Julio César Zamora.

River parecía tener una selección nacional paralela a la que en ese momento dirigía con éxito Carlos Salvador Bilardo. Todo hacía presumir un orondo paseo de casi 40 fechas antes de sumar una nueva vuelta olímpica. Sin embargo, aquella suculenta apuesta del amigo de Carlos Menem terminó en un fiasco. Con muchos caciques y casi ningún indio, la tropa del técnico rosarino terminó cuarta en el torneo y sin producir más que sinsabores a los desilusionados hinchas.

Esta es una historia más de los cientos que en cada pretemporada nutren los antecedentes del fútbol argentino. Antes y después hubo planteles a los que les cambiaron a casi todos sus integrantes y también se notaron forzadas expresiones de austeridad, que impedían el ingreso de hasta un futbolista por alguna aguda crisis económica.

También es cierto que casi nunca se notaron la prudencia y la responsabilidad en el manejo del dinero de los clubes por parte de los dirigentes. Muchas veces gastaron más de la cuenta. Sus inversiones, en muchos casos, trataban de satisfacer las también imprudentes exigencias del hincha, que muchas veces no coincidían con el estado de bancarrota de la institución.

En las próximas semanas se supone que por el futuro reglamento que expandiría la superliga, los clubes tendrían más definido sus presupuestos y sabrían que los esperan varios descensos de categoría si no muestran los papeles en orden. Ante ese panorama, puede decirse que esta es la última oportunidad de los dirigentes para gastar sin rendirle cuentas a alguien y sin pensar en que si las cosas no van bien, el cadalso deportivo los espera a ellos y al club que representan.

Ante este próximo contexto, Boca Juniors viene rompiendo el chanchito desde hace rato por su mismo protagonismo y porque ambiciona ganar otra Copa Libertadores de América, mientras que el resto de las instituciones, ya sea por la incertidumbre en la que está envuelto el fútbol o por carencia de dinero, está lejos de sus costosas operaciones.

En Córdoba se dan singularidades que también exigen un análisis: Belgrano parece seguir respondiendo con austeridad a los desafíos que plantea tanto clamor por más refuerzos. La llegada de Matías Suárez calmó la ansiedad que mira más la red adversaria que la cuenta bancaria del propio club. Belgrano, una entidad con 200 empleados, parece comprar lo justo y necesario. Federico Lértora, Lucas Aveldaño y Germán Montoya completan la breve lista.Talleres, con sus adquisiciones, también le da sustento a esa singularidad. Va a un extremo con Javier Gandolfi y Daniel Ludueña, treintañeros y experimentados, contratados precisamente para exponer la cuota de sapiencia y tranquilidad a la hora de enfrentar los desafíos de un torneo áspero y muy competitivo. Y va hacia el otro con Nicolás Giménez, Jonathan Menéndez, Ian Escobar, Leonardo Godoy, Lucas Kruspzky y Juan Ramírez, sangre caliente y llena de vida, ignotos o casi desconocidos, que saltarán a la cancha con sus 20 años para renovar una propuesta institucional que entremezcla temeridad y mucha audacia.Estas son las novedades en Córdoba cuando falta todavía mucho por recorrer, aunque es poco probable que Belgrano y Talleres produzcan alguna operación rimbombante. Una superliga que marca la cancha aunque sin estar en vigencia y una evidente especulación para poner los billetes sobre la mesa señalan el camino en un fútbol todavía envuelto en encrucijadas.

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