Un festejo histórico en un día histórico
En el Día de la Independencia, una multitud celebró en el Patio Olmos el pase a la final.
Las imágenes que dejó la marea humana que se congregó anoche en el Patio Olmos, no bien concluyó la semifinal contra Holanda que puso a la selección argentina a la final del Mundial de Brasil, sólo pueden compararse con las vividas en 1978, en Colón y General Paz, cuando aquel equipo de César Luis Menotti ganó la Copa en nuestro país.
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Claro que a 36 años de aquel logro, a 28 del título ganado en México y a 24 del subcampeonato en Italia, la mayoría de quienes coparon la céntrica esquina, frente a la histórica Casa Radicial, no había nacido en el Mundial de Argentina o eran tiernos niños en 1986 y 1990.
Una generación de chicos adolescentes y jóvenes, que nunca vieron a Argentina llegar a la final de un Mundial, se cruzó anoche con aquellos de más de 40, “esos viejos” que pudieron revivir emociones pasadas, que pensaban no se repetirían.
El "Brasil decime qué se siente, tener en casa a tu papá...", será la canción que inmortalizará este Mundial y que tronó en todo el centro y no sólo en el Patio Olmos.Un festejo histórico en un día histórico
Pero los más jóvenes pusieron a consideración de la multitud otras canciones. Nicolás Agüero, de 25 años y estudiante de periodismo deportivo, junto a una banda de amigos, le cantó a Mundo D una que hoy hace furor en los fast fest brasileños.
Con la melodía del tema "Para no olvidar", de Andrés Calamaro, se aislaron de tanto bocinazo, bombos, vuvuzelas –cotizaban a 20 pesos– y pirotecnia, para entonarla, eufóricos.
"Qué te pasa brazuca, toda la vida seguís esperando/que te pasa brazuca, en las favelas están todos llorando/Van pasando los años/te acordás del Mundial del '50/ están todos c..., tenés miedo que pase de vuelta/porque Messi tiene puesta la corona/y la magia de esa zurda que enamora/para colmo te acordás de Maradona/sé que te duele, que te lastima/pero esta copa, es de Argentina".
Juan Piccoli (28) nació en marzo del ’90. Era un bebé durante el Mundial de Italia y disfrutó de algo inédito, junto a su esposa Lili (26) y su hijito con el rostro pintado de celeste y blanco, comentó: “Nunca viví algo así. Es una gran emoción. Ganarle a Holanda fue difícil y más lo será Alemania, pero seremos campeones”.
A su lado, Enzo Bongiovanni (61), oriundo de Melo, en el sur cordobés, comentó: “Viví los mundiales ’78, ’86 y ’90. Volver a sentir estos momentos y en el día de nuestra independencia, es incomparable”, comentó.
Tenia razón. Quienes estuvieron anoche en el Patio Olmos, jamás lo olvidarán.