Un cordobés con la cabeza de Dios
Alfredo Roger Chaguri ama al DT de la selección. Fue por un partido al Mundial, llevó una caricatura gigante de Maradona, pudo entrar a la concentración y se la regaló.
La pasión por Diego Armando Maradona, parece, todo lo puede. Por lo menos así lo fue para Alfredo Roger Chaguri, un cordobés de 43 años, ex jugador de rugby del Tala, que estaba mirando el Mundial por TV, como la mayoría de los argentinos, y en el entretiempo del partido entre Argentina y Grecia no aguantó más y empezó a gestionar su viaje a Sudáfrica. Y lo logró. No sólo eso, pudo estar mano a mano con el DT de la selección argentina en la mismísima concentración de Pretoria. Un lugar sólo reservado para los jugadores, cuerpo técnico y el eventual ingreso de los familiares de los mismos. "Fui por un sólo partido y lo dejé todo", le dijo Alfredo a Mundo D, a quien todavía le dura la emoción por la experiencia vivida.
Su estadía en Sudáfrica no podía pasar inadvertida. Eso pensó Eugenia Menzi, la mujer de Chaguri, y le pidió a la artesana Elia Bisaro que construyera, con una caricatura de Maradona, una cabeza gigante. "Era la cabeza de Dios", graficó Alfredo. Tan bien le salió el trabajo a la artista que su obra fue todo un suceso en tierras africanas.
Además, Bisaro le agregó para los amigos de este cordobés pequeños animales para usar como sombrero. Fueron siete: un rinoceronte, un león, un mono, un elefante, un gorila, un tigre y un hipopótamo. Símbolos de África. Y la ocurrencia de Eugenia le abrió la puerta a Alfredo para llegar a Maradona.
La historia, en primera persona"Todos mis amigos estaban hace cuatro años organizando este viaje a Sudáfrica y yo no podía ir. Llegó el partido de Grecia, yo estaba en Córdoba y no podía creer que no estuviera allá. Yo lo amo a Diego. Soy un loco de Maradona. No podía estar en Argentina y él jugándose la vida allá. Todos los periodistas están esperando que pierda un partido para matarlo. Hay guasos que lo odian. Entonces me decidí acompañarlo y mi señora me dijo que iba a hacer algo para llegar a Diego", así empezó a contar su historia Alfredo.
“Mi esposa encargó hacer una cabeza de Maradona, con una caricatura, junto con los siete animalitos para mis amigos. Y tan bien salieron los sombreros que, como siempre iban conmigo, salimos en muchos medios del mundo. Parece que llamábamos la atención...”, entre risas proseguía con el relato.
Para Alfredo todo era muy lindo, porque había podido viajar al Mundial y juntarse con sus amigos, pero faltaba lo mejor. "Apenas llegué a Sudáfrica, fui a ver Chile-España en Pretoria con la cabeza de Maradona. Y me ve en la tribuna Alejandro Fantino, baja de su cabina de transmisión y me invita a su programa del canal América. Fui con la cabeza gigante y era un panelista más con Ruggeri, Tapia y Pasman. 'Animales Sueltos', como el programa... Hasta llevamos una bandera que decía: 'El mundo la tiene adentro'", contó sin ponerse colorado.
En uno de los programas televisivos que participó este cordobés loco por Maradona mantuvo un diálogo fluido con “el Cabezón” Ruggeri. Allí le manifestó su devoción por Diego y el ex futbolista se conmovió con la historia de Alfredo.
“Cuando Ruggeri vio la máscara, me dijo: ‘Vos no podés llevarte eso. Eso es del Diego y se lo tenés que entregar personalmente. El jueves (por ayer) te llevo al entrenamiento’. Entonces le dije que no podía, porque me volvía a Córdoba el lunes. Al final, tuve que cambiar el pasaje. Bah, perdí mi vuelta en un chárter y tuve que comprar otro boleto. Sacando cuentas, compré dos idas y dos vueltas para ir a ver a Diego”, dijo Alfredo, que trabaja como contador independiente. Y parece que le va muy bien.
Mil dólares es pocoLa gran cabeza de Diego llamó la atención en cada lugar que se la vio por Sudáfrica. Y más de uno la quiso comprar. Pero Chaguri no aflojó. Tenía un destinatario la obra de la artesana Elia Bisaro.
"A la salida del partido contra México, me quisieron comprar la cabeza. Uno de ellos fue el turco Ricardo Salomé, presidente de Autohaus. Me ofreció mil dólares, y le dije que no. La tenía reservada para Maradona. Y pensar que a mí me costó 700 pesos...", reflexionó.
"Tanto yo como mis amigos lo adoramos a Diego. Yo lo sigo a todas partes. Como será que fui al partido despedida en La Bombonera y paré en el mismo hotel con Pelé, Matthäus y todas las figuras que vinieron. También participé en el programa 'La noche del 10'", recordó.Y entró a la concentración
La historia de Chaguri tuvo su final feliz. El propio Alfredo la contó: "Me llevaron a la concentración, pasé dos portones con guardias de la Federal, se habló con Mancuso, que ya estaba avisado, para que me dejen entrar. Y ahí no entra nadie. Mirá que estaba en la puerta 'el Tula', el del bombo, y no lo dejaban pasar. Era justo la tarde libre de los muchachos (fue el martes), así que tuve que esperar a Diego en la sala de entrada de la concentración. Empezaron a llegar los jugadores... Hasta que apareció él. Casi me muero de emoción. Le dí un abrazo, no paraba de darle besos y decirle que lo amaba...".
Entre sorprendido y jocoso, Maradona no entendía nada. Al ver su caricatura en una gran máscara sólo atinó a decir: “Está buenísima”.
“Cada vez que lo veo a este tipo lloro. No puedo parar. Genera alegrías, como en el ’86, y tristezas, como en el ’94. Los demás mundiales, con Passarella, Bielsa o Pekerman, no sirven. Mientras no estuvo Diego en el medio, pasaron sin pena ni gloria”, comentó.
Al final, la gran cabeza de Diego no era para el entrenador de la selección argentina. “Se la regalé para Benjamín, su nieto. Él me firmó la camiseta y nos sacamos unas fotos”, agregó Alfredo sobre el intercambio de regalos.
El encuentro con Maradona fue el martes a las 21 de Pretoria. De ahí, Chaguri se fue a Johannesburgo para tomar un avión rumbo a Argentina. Llegó el miércoles por la tarde a Córdoba y ayer al mediodía, este cordobés fanático de Maradona, viajó junto a su familia rumbo a Europa de vacaciones de invierno. "El día de la final voy a estar en Inglaterra, pero tendré que viajar a Sudáfrica para alentar a Diego. Tengo que estar al lado de él", cerró Alfredo, un verdadero hincha del entrenador argentino.
