Toronto 2015: tranquilidad asegurada
Los torontonianos son relajados. Para ingresar a las distintas sedes, por ejemplo, no hay mayores controles que un escaneo a la credencial y un vistazo muy ligero por la mochila.
En la calle no se ve gente apurada; y en los bancos, hasta se pusieron a jugar a la pelota en el día de la inauguración. ¿Estás desorientado? Una señora se levanta de su asiento en el colectivo y busca en su celular tu destino.
¿Seguís desorientado? El colectivero para en el medio de la calle, con semáforo en verde, para ver el mapa e indicarte cómo llegar. ¿Bocinazos? Claro que no. En Toronto reinan el respeto y la tranquilidad. Por eso, puede a la medianoche un fotógrafo subirse a un transporte público con su gran máquina en la mano y charlar, mirar la ciudad o su teléfono sin estar pendiente de sus cosas. Aquí no existen los semáforos de giro. E incluso, se puede tomar hacia la derecha si la luz está roja. Y nadie, que no sea parte del movimiento panamericano, osa usar el carril selectivo para movilidad de los Juegos.
