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Tigre se dio un gustazo en el Kempes

03 de junio de 2019 a las 09:30 a. m.
Tigre se dio un gustazo en el Kempes

“No perdimos el entusiasmo porque veníamos jugando bien. No hubo tiempo para pensar en el descenso. Nos dolió, pero salimos adelante. Es una alegría enorme. Me pasó lo mismo como jugador. Tuve suerte de salir 12 veces campeón, pero no me hizo mejor jugador. Igual que ahora con este título. No me hace mejor entrenador. Acá lo más importante es la materia prima. Sin buenos jugadores es difícil. El presidente nos dio la palabra de que seguían. Y por eso seguimos. Agradezco a todo Tigre. Soy de ahí, del barrio. Conozco a todos. Soy uno más”.

Sincero y medido, como siempre, Néstor Raúl Gorosito, explicaba una y otra vez cómo fue irse al descenso, el 7 de abril, siendo uno de los mejores de la Superliga y de qué manera fue campeón de la Copa Superliga, en menos de dos meses. Y es un logro que le permitirá jugar la Copa Libertadores de América 2020 y que armó un escándalo bárbaro. Inicialmente Conmebol recordó que prohibía jugar un torneo continental a equipos que no fueran de Primera, pero que, al día siguiente, hizo la excepción bajo el argumento de que “muchas de las asociaciones miembro han manifestado no haber adecuado su método de clasificación para los torneos nacionales clasificatorios para la edición 2020 de la Libertadores y Sudamericana”. Es más, ahora hasta el propio Tigre pedirá que sea dejado sin efecto su descenso.

Es más, hasta el propio Gorosito, lo dijo: “Si el fútbol es para vivos, así estamos. Haciendo leyes para no cumplirlas. Vivimos haciendo trampas. ¿Si vamos a pedir que se deje sin efecto el descenso de Tigre? Hay un artículo... Ojalá se cumpla”. Lo cierto es que, hasta ahora, la historia oficial es que Tigre venció a Boca por 2-0 con goles de Federico González y Lucas Janson y se convirtió en el primer campeón descendido del fútbol argentino. El del mencionado Gorosito, conducido por el brillante Walter Montillo (se retiró en Botafogo hace un año por las lesiones, quiso volver a jugar a los 35 años, Tigre le abrió la puerta, se rompió los cruzados y rayó a gran nivel), del ex-Belgrano Sebastián Prediger, de Lucas Menossi, del interminable Martín Galmarini y del cordobés Carlos “Chino” Luna.

Ante el Boca, de los erráticos Darío Benedetto (dos tiros a los palos y varias definiciones increíbles) y Esteban Andrada, de los cordobeses Julio Buffarini, Cristian Pavón y Ramón Ábila y del desconsolado Gustavo Alfaro, quien fue crítico con su equipo y con el rival al decir: “Fallamos porque somos mortales y... los reglamentos están para cumplirlos. Vayan a la temporada 2009/10, y fíjense en qué posición terminó Tigre. Ahí se van a dar cuenta que en esa temporada se salvó por el promedio. Entonces lo que te favorece por un lado, te condena por el otro”. Y, todo eso, ante 55 mil personas que coparon el Kempes, el escenario elegido para la final de esta primera Copa Superliga que también ofreció otro partido.

El desafío político

Hubo partido político porque Sergio Massa (líder del Frente Renovador) acompañó a “su” Tigre y también habló de su acercamiento a los “K” y su distanciamiento de Cambiemos y del presidente Mauricio Macri, expresidente de Boca, puesto que hoy ocupa su delfín Daniel Angelici.

“¿Si voy a sumar a algún Fernández? Ja. Quería a Alberto Fernández (candidato K a la presidencia), pero perdió antes con su Argentinos”, dijo Massa, en pleno festejo y también pidiendo prolijidad para los dirigentes de Superliga. Como fuera, la final se hizo en Córdoba y Tigre armó un fiestón.

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