¿Te acordás de “Cachumba” Altamirano, el volante juvenil de Belgrano?
Tiene contrato con el Pirata hasta diciembre de este año, pero sabe que no hay lugar para él en el plantel. Se las arregla viviendo de changas para que le alcance.
Wilson Altamirano (23) es un volante central de Belgrano, surgido en las inferiores del club que llegó a saborear el néctar de jugar en la máxima categoría del fútbol argentino en 2018. Un jugador nacido en Quilmes de Villa Allende y que a fuerza de mucho sacrificio logró ganarse un lugar en la consideración de los entrenadores hasta firmar un contrato con la “B” que lo liga hasta diciembre de 2022.
Le dicen “Cachumba”, porque de chico usaba el pelo largo y su corte similar al del “Turco” Julio, cantante de esta banda de cuarteto de Córdoba y que le valió el apodo. Llegó a Belgrano a los 11 años jugó en las juveniles de AFA y escaló hasta la reserva. Después, con la llegada de Diego Osella pudo debutar en octubre de 2018, con 20 años en el partido con Banfield en el Gigante de Alberdi, donde jugó los 90 minutos.
Luego, estuvo 27 minutos en cancha de Vélez en la fecha siguiente y una semana después alcanzó a estar 17 minutos ante Gimnasia La Plata, para después ya no tener la continuidad que esperó y solamente volver a integrar el banco en partido revancha de la Copa de la Superliga ante Lanús en Buenos Aires.
En 2019 se fue a Villa San Carlos a jugar la B Metro y “ganar minutos”. Le fue bastante bien y regresó pensando en tener una oportunidad en el Pirata. Pero no fue así. Otra vez debió emigrar sin tener la oportunidad de estar al menos en un ensayo. Esta vez fue cedido a préstamo a Gimnasia de Jujuy en setiembre de 2019 y firmó con el “Lobo” hasta diciembre de 2021.
No se adaptó y la pandemia le pegó fuerte, asegura: “Decidí por mi cuenta volverme y lo hice por mis propios medios”, le dice el jugador a Mundo D, mientras espera que Mauro Obolo le responda un mensaje en el que le preguntó sobre qué hacer el 3 de enero, si presentarse o no a entrenar con el plantel superior.
“Me volví de Jujuy porque no pude soportar lo de la pandemia, el encierro y esas cosas. Así que estuve todo el año parado y pase casi tres meses sin cobrar. Hablé con Obolo y en el club me recibieron de nuevo, pero me mandaron a entrenar con la cuarta y no jugué. Ahora quiero hacer la pretemporada para poder volver a jugar. Hacerla dónde me toque”, prosigue Cachumba.
El volante, tomo una determinación que no fue bien vista ni por los jujeños que lo habían contratado ni por quien lo representa, pues al regresarse del norte, incumplió su contrato.
“Intenté jugar en Las Palmas, hablé con (Juan Carlos) Olave para sumarme y estar en el Regional que ellos jugaron, pero no se pudo porque de Gimnasia no me dieron de baja, así que hasta que el contrato no se termine no puedo jugar en ningún lado”, prosigue y cuenta que ese vínculo se acaba el 31 de diciembre próximo.
El dinero no le alcanza para sostener a su pareja e hija, así fue que durante el freno de su carrera, el volante tuvo que ponerse a trabajar con su hermano: “Estoy haciendo algunas changas, en la poda, cortando árboles o el pasto”.

“En algún momento pensé en largar todo y no jugar más. Pero la verdad es que sentí que puedo jugar al fútbol y por eso es que quiero ponerme bien y empezar de nuevo. Insertarme de nuevo” dice Altamirano, quien sabe que en el Pirata no tendrá lugar, pero quiere entrenar, ponerse a punto y salir a buscar una nueva chance en el deporte.
“Cachumba” está viviendo con sus padres en Villa Allende y desde hace algunos días “estoy entrenando con un amigo que es maratonista, así que salgo a correr con él, como para cuando empiece a entrenar, en donde sea, ya este un poco mejor”.
Wilson Altamirano es un jugador que estuvo en un plantel de la Superliga Argentina, que pudo disfrutar de estar en el Gigante con la Celeste contra el pecho, pero hoy está muy lejos de aquellos momentos de gloria, que fueron efímeros, porque duraron apenas unos meses.
Se la rebusca con changas y espera una nueva oportunidad de demostrarse que puede aún ser futbolista y demostrarle a los demás que aún hay algo en él que lo puede reinsertar en una cancha. Atrás en el tiempo quedó aquel gol al Milan de Italia cuando jugando con la Celeste en la Viareggio Cup, marcó un gol desde casi la mitad de la cancha. Imagen que recorrió el país. Fueron sus momentos felices, los que hoy espera recuperar volviendo a entrenar y poniéndose en forma nuevamente.