Talleres y un ascenso que repercute mucho
"No hay tiempo para lamentos ni para perder, nos ponemos ya con todo para llevar a Talleres bien rápido a lo más alto posible". Hacía horas que a la "T" se le había escapado el ascenso aquel 7 de diciembre de 2014 y el flamante presidente Andrés Fassi hablaba con la convicción necesaria para combatir semejante decepción. Sólo 10 meses y 20 días después esa actitud arrolladora recibió el primer gran premio en el plantel superior del club: el ascenso a la B Nacional.
Un objetivo que cierra un círculo clave en una institución que desde que asumió esta nueva conducción había dado pasos trascendentes en el fútbol formativo y en la infraestructura, pero que reclamaba este estímulo fundamental para cimentar tanto trabajo.
Un ascenso que también repercute en forma positiva en el fútbol cordobés, que ve cómo uno de sus clubes más populares, un hijo dilecto, vuelve a ser, a recuperar parte de un lugar acorde a su rica historia. Un progreso que le viene muy bien a toda la comunidad futbolística de la provincia.
