Talleres y el “11 de memoria”, crónica de un logro esperado
A las 21.15, Talleres visita a Unión de Santa Fe con los mismos 11 que venció a Olimpo y los que dieron vuelta el juego con Boca. El repaso de las certezas, línea por línea hasta el último jugador más la vigencia del “juega el que mejor está”.
Llegar a "los 11 de memoria" costó sangre, sudor y lágrimas en Talleres, pero definitivamente terminó ofreciendo el reconocimiento y respeto para un plan, su diseñador y sus ejecutores.
En juego y resultados. Una táctica agresiva, con una presión asfixiante, transiciones rápidas y un ataque explosivo y efectivo, fueron características que se fueron dando a lo largo de 18 fechas y cuyos nombres se definieron rápido, en algunos casos, y tardíamente, en otros.
El arranque inicial con Racing, hasta el hito del partido ante San Martín de San Juan y al partido con Olimpo, hubo modificaciones, pero siempre se mantuvo el plan. Las variaciones de sistema y de estrategia (4-2-3-1 con un refrente de área al 4-3-3 con delanteros sin posiciones fijas), fueron las que se modificaron.
Guido Herrera, Leonardo Godoy, Javier Gandolfi, Leonardo Gil, Pablo Guiñazú y Sebastián Palacios fueron los jugadores que arrancaron desde la primera hora y no salieron nunca. Primero se armó el tridente del “Cholo”, “Colo” y Emanuel Reynoso en el mediocampo; luego, completaron Juan Komar e Ian Escobar y, finalmente, Victorio Ramis y Jonathan Menéndez armaron el tridente ofensivo.
La formación del 1-1 del debut con Racing fue con Herrera; Leonardo Godoy, Gandolfi, Carlos Quintana y Lucas Kruspzky; Fernando Godoy y Guiñazú; Palacios, Gil y Juan Ramírez; Carlos Muñoz. Después de cinco partidos sin triunfos (tres derrotas –River 0-1, Colón 0-1 y Aldosivi 2-1) y dos empates (aque en Racing y un 0-0 con Banfield), Kudelka llegó al partido con San Martín de San Juan con el famoso “Voy a morir con la mía” ya que entendía que el principal déficit era la falta de puntería. Ahí nació el tridente Guiñazú-Gil-Reynoso (primer partido de titular en primera) y llegaron los goles, sin un especialista definido y sin tener referentes de área. El cuadro de Kudelka ganó con tantos de “Pala”, Muñoz (reemplazó al lesionado Aldo Araujo) y Jonathan Menéndez.
Ese día el equipo formó con Herrera; Godoy, Gandolfi, Carlos Quintana y Escobar; Gil y Guiñazú; Reynoso; Palacios, Araujo y Menéndez.
Había nacido un Talleres con un cambio de ritmo, sorprendente. En el peor momento.
Con todo
Talleres llegó a cinco triunfos consecutivos (además le ganó a Defensa, Vélez, Patronato, Atlético de Rafaela). El penal que le atajaron a Gonzalo Klusener (regreso a la referencia de área) ante Arsenal convirtió una victoria merecida en un empate 0-0. La falta de gol en los delanteros y algunos errores defensivos, le pasaron factura. Se sumaron los empates con Estudiantes (0-0) y Newell’s (le empató sobre la hora) más la derrota con Huracán (error de Quintana) y así se frenó el avance de Talleres. Kudelka tenía un equipo “hasta 3/4 de cancha”.
¿Soluciones? Se arregló con lo que había: Victorio Ramis ya de “9” (antes lo había usado como extremo), la vuelta de Menéndez (superó un triple desgarro) y la increíble gravitación de Reynoso. Pegó el grito en la Bombonera, venció a Olimpo y hoy va por Unión.
