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Talleres, un modelo para armar

07 de abril de 2015 a las 11:26 a. m.
Talleres, un modelo para armar
Diferente. El correntino Aldo Araujo mostró cosas muy interesantes en los tres partidos que jugó con la “T”. Es más proclive a atender propuestas ofensivas que a sostenerse en una tarea que demande un gran esfuerzo físico. (Foto: Sergio Cejas)

¿A qué nivel tiene que jugar Talleres para compensar tanta expectativa? ¿Cómo devolver semejante pasión? ¿Por cuántos goles debe ganar el equipo que dirige Frank Darío Kudelka para satisfacer la demanda de más de 30 mil personas en una noche de domingo?

Talleres, hace unos meses, vive una nueva etapa. Este ciclo, en plena luna de miel, promete y ofrece obras, renueva su organización y refuerza el espíritu deportivo del hincha con un plantel que, a golpe de vista y por antecedentes, luce más jerarquizado que los anteriores.

No es casual, entonces, que la tan mentada fidelidad del hincha albiazul se haya exacerbado al máximo con una propuesta que lo haya conducido a un arraigo todavía mayor a sus colores amados.

Por eso, ya fuera ante 9 de Julio de Morteros o contra Defensores de Belgrano de Villa Ramallo, no hubo resabios de aquel ascenso trunco. En cada asistente, lejos de cualquier reproche, se notó el deseo de disfrutar con lo que el equipo podía ofrecerle.

Aquella victoria inicial atenuó cualquier observación; había que sacarse los nervios con tres puntos balsámicos. La segunda instancia produjo los mismos efectos: en San Juan, hubo más tiempo para festejar que para precisar errores.

Acicateado por las seis unidades, se encrespó aún más el natural aluvión que sigue en cada jornada la camiseta azul y blanca. Pero a diferencia de aquel comienzo prometedor, el resultado, y sobre todo el rendimiento del conjunto, empezaron a ser materia de análisis y de los primeros cuestionamientos.

Avivó el fuego de la tribuna un arranque furioso, con ínfulas de anfitrión inexpugnable, hasta cargado de prepotencia, que se fue desinflando ante el orden y la buena cobertura defensiva de un equipo que no zozobró ante semejante ímpetu y que le sacó un empate sin haber pasado grandes sustos en su arco.

A Talleres le costó sostener en el tiempo tan alta presión en el campo adversario.

Barrionuevo, Raymonda, Francia y hasta el mismo Araujo son jugadores más proclives para atender propuestas ofensivas que para sostenerse en una tarea que les demanda un gran esfuerzo físico. Y el equipo en sí, desnudó que todavía no está preparado para hacer de esa táctica, un atributo contundente. De esta manera, se entiende que Defensores de Belgrano, apretado al principio contra su arquero, lució distendido y hasta amenazador cuando el juego se cerraba. Uno de los motivos: su rival ya había dado largamente lo suyo.

Este no es más que un ejemplo de lo que el entrenador Kudelka deberá trabajar, además de atemperar la ansiedad permanente.

Los jugadores tendrán la carga extra de ratificar en la cancha la extrema contundencia que los hinchas demuestran en la tribuna.

Exigidos inconscientemente a hacer el segundo gol antes que el primero, los futbolistas de Talleres, como ha sucedido desde que descendió a la tercera categoría, tendrán la carga extra de ratificar en la cancha la extrema contundencia que los hinchas demuestran en las tribunas.

Ese es su gran desafío. Desde hace muchos años el club de barrio Jardín viene sosteniendo una asimetría demasiado evidente entre lo que su gente anhela y lo que desde la cancha se le ofrece. Seguramente habrá cambios de hombres durante un partido; se modificará la manera de ubicar a los jugadores en el campo; y se revisarán estrategias según el lugar y la instancia del certamen…

Hay un detalle que no es menor, y que está profundamente enraizado a su historia. El ideario del entrenador no traiciona el buen juego, o al menos la intención de ejecutarlo. Sea cual fuere el resultado, su equipo estará dispuesto a ofrecer un buen espectáculo. 

De su sagacidad dependerá cuánto más allá de buenas intenciones podrá ofrecer. Talleres, en estos momentos, y aunque a muchos les duela luego de tanto tiempo de preparación, es un modelo en proceso de armado. En lo inmediato ganará o perderá, pero seguramente dejará ver la marca de todo equipo en proceso. De su más cercana consolidación estará en juego su suerte en el campeonato. Mientras tanto y como siempre, su gente lo estará alentando.

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