Talleres también tuvo sus 20 minutos de maravilla
Dos al hilo. La “T” sacó adelante un partido difícil ante San Martín (T). A los 10 del complemento, anotó Carabajal y a los 30 Klusener puso el 2-0. Así el Albiazul celebró dos triunfos consecutivos.
Se vive y se sobrevive en el Mundo Talleres. Es como un combate permanente, entre su pasado, su presente y el sueño de volver a ser el de antes. Un gol, dos, un triunfo. Parece que harán posible que surja la consolidación.Que la leyenda de Luis Antonio Ludueña, que iba a aparecer en el frente de la camiseta, alcanzara para llevar a que todos los arranques de Gabriel Carabajal terminen en la red... Que cada tanto de Gonzalo Klusener sea como aquellos de Humberto Bravo o José Alfredo Zelaya...
Que lo quites de Jesús Nievas quizá puedan llevar algo de la limpieza propia de aquellos que hacía el gran Adolfo Galván, distinguido en la previa con un merecido homenaje... Que Javier Villarreal puede llegar a ser aquel pulpo del ascenso de 1998 ante Belgrano... Que San Martín de Tucumán, por el solo hecho de haber sido lo que fue, lo respetara o que se iba a intimidar por las 20 mil almas que Talleres trajo al Kempes... Que cuatro años ya son demasiados y que por ese solo hecho el ascenso se le va a dar... Lo de siempre y otras creencias así.
El combate es segundo a segundo, minuto a minuto, día a día. El apuro parece gobernarlo todo. Las pifias en pases cortos o los errores de coordinación, y todo eso que se dio en el primer tiempo. Y cuando peor se ponía la noche, de repente alguien reclama para sí la propiedad del partido y la "T" se salva.
Ahí se lo vio a Villarreal, a puro suelazos; a Diego Chitzoff, con su claridad; al ida y vuelta de Gastón Bottino, por caso. Fue el clima propicio para que llegaran los goles de Carabajal, primero, y luego el de Klusener. Talleres se iluminó en un momento difícil y pudo defender el 2-0 hasta perpetrarlo.
Así pudo volver a vivir la emoción de un triunfo, el segundo al hilo, para generar la esperanza y aceptar que la distancia con la historia no puede estrecharse de un día para otro.
Y las palabras del final llevaron esa sensación. “Creció el equipo y tuvimos paciencia. ¿Que la gente ovacionó? El fútbol tiene esas cosas lindas. El triunfo nos fortaleció como equipo”, resumió Villarreal.
Para estar a tono con la gesta boxística mundial, Talleres empezó como Chávez Jr. y le terminó yendo de maravillas.