Talleres-Racing: la fiesta de la gente
Unas 27 mil personas disfrutaron de un emotivo clásico. Al final, los de la "T" se fueron más eufóricos.
Según la estimación del Fondo de Inversión unas 27 mil personas concurrieron anoche a la revancha del clásico, que finalmente le dio el pase a Talleres, por ventaja deportiva, a las semifinales para luchar por el segundo ascenso a la B Nacional.
Como era lógico por la localía, la hinchada albiazul fue ampliamente superior a la académica, que concurrió en menor medida respecto del partido del domingo. La recaudación del partido será suministrada hoy por la dirigencia del Fondo.
Sialle sorprendió. Es una costumbre del DT de Talleres, Arnaldo Sialle, no confirmar el equipo durante la semana hasta minutos antes del arranque de un partido.
Anoche no fue la excepción, pero esta vez se despachó anunciando dos cambios respecto del clásico del domingo: Nicolás Ballestero por Luciano Precone, en la zaga, y Favio Álvarez por Strada, en la banda izquierda del medio.
“Cacho” volvió a confiar en Ballestero, un jugador mimado por él y no tanto por la hinchada matadora, y le dio una chance desde el arranque al juvenil, en una variante que ya había ensayado sobre el final del partido de ida.
Minuto de silencio. Fue el que se realizó antes del pitazo inicial de Ariel Montero en señal de duelo por el fallecimiento del ex dirigente albiazul José Belisle, quien fuera un estrecho colaborador de la gestión de Amadeo Nuccetelli, el recordado ex presiente del club de Barrio Jardín.
Retrasados. A pocos minutos de iniciado el clásico todavía se veía una concurrida fila por parte de la parcialidad de Racing en las boleterías, buscando comprar sus tickets para ingresar al campo.
Seguridad a pleno. Al promediar el primer tiempo, cinco grupos de la Guardia de infantería ingresaron al perímetro del campo de juego pera reforzar la seguridad en varios sectores de la cancha. La policía estuvo siempre atenta a cualquier posibilidad de incidentes, en un partido que fue calificado de alto riesgo.
