Talleres no supo aprovechar la ventaja
La "T" igualó 1-1 con Central Córdoba. El Albiazul estuvo a un paso de romper el maleficio como visitante, pero volvió a quedarse y el Ferroviario lo amargó anoche en Santiago del Estero.
Otra vez, y van... Anoche fue en Santiago del Estero, frente a Central Córdoba, pero la historia fue similar que aquellas en Tucumán, en Salta y en Villa María.
Talleres tuvo la posibilidad de ganar el partido frente al Ferroviario, consiguió su gol en un momento caliente y difícil del encuentro –a los 19 minutos del segundo tiempo, a través de Román Strada–, pero como en otras ocasiones no supo aguantar el resultado y mostró indecisiones, y eso permitió que, a través de Diego Suárez, un rival que futbolísticamente nunca fue superior le igualara un partido que tenía en el bolsillo.
La historia indica que la "T" no gana de visitante desde hace cinco meses, cuando se impuso 2-1 a Libertad de Sunchales en la última fecha del nonagonal del pasado Argentino A, un resultado que no le alcanzó para meterse en al definición del certamen 2010/2011.
Desde el arranque de esta temporada, Talleres perdió con San Martín de Tucumán (0-1), empató con Crucero del Norte (1-1), cayó con Gimnasia y Tiro de Salta (1-2) e igualó con Alumni de Villa María (1-1). Cada uno de esos resultados tuvo un pretexto distinto por parte de los jugadores y del cuerpo técnico albiazul para ser justificado. Alguna mano, un error individual, un fallo arbitral, la "falta de liga" y otros argumentos similares con los que se trata de justificar lo que se hace cada vez más difícil de entender en el Albiazul. Gana de visitante le resulta un karma, porque al equipo le falta personalidad y determinación en los momentos decisivos de los partidos que afronta afuera, para conseguir los tres puntos que tanto necesita.
Anoche venía con el envión anímico del triunfo ante Racing y enfrentaba a un rival conflictuado, presionado por su público y con su DT, Daniel “el Profe” Córdoba, pendiendo de un hilo. Pero sólo en contados momentos del juego pudo sacar provecho de esas ventajas que el partido y su contexto le ofrecían.
Marcó, aflojó y lo embocaronTalleres tuvo un primer tiempo en el que, con muy poco, le alcanzó para dominar la pelota y manejar los climas del partido. Pero le faltó, como siempre, arriesgar un poco más, no ser tan precavido ni atarse tanto a la hora de atacar.
Recién cuando promediaba el segundo tiempo logró, por intermedio de Strada, la ventaja por la que había luchado tanto en el inicio de las acciones. Pero, como tantas otras veces, Talleres se apichonó después de ponerse al frente en el marcador, y dejó que a pura turbulencia y fuerza Central Córdoba se lo llevara por delante y le empatara un partido que fácilmente puso haber ganado.
Es cierto que la expulsión de Agustín Díaz incidió en la suerte de Talleres, porque el gol de los santiagueños vino inmediatamente después de esa incidencia. Pero para el hincha de la “T” esa, como tantas otras razones, sigue sonando a pretexto. Ya van cinco partidos de visitante... y el pescado queda siempre sin vender.

