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Talleres: de códigos y conductas

Para socios e hinchas. Ayer entró en vigencia el Código de Conducta. Algunas normas se respetaron y otras están lejos de cumplirse.

06 de abril de 2015 a las 03:26 p. m.
Talleres: de códigos y conductas
(Foto: Sergio Cejas)

Demasiado grande fue el marco que tuvo el pobre espectáculo que Talleres y Defensores ofrecieron en el Kempes. Las 30 mil personas que estuvieron se fueron con ganas de ver "algo más" en un partido que será recordado como el día en que entró en vigencia el "Código de Conducta" para los hinchas albiazules.

En la previa, los hinchas le hicieron saber a Mundo D su descontento con un reglamento que ayer se cumplió a medias, pero que tiene algunos aspectos interesantes y otros muy difíciles de cumplimentar. Aunque un artículo recomendaba que los plateístas no se pongan de pie para no obstaculizar la visión, fue imposible que todos se quedasen pegados a sus asientos cuando Aldo Araujo encaraba o cuando Juan Pablo Francia se adueñaba de la pelota parada.

“Me parece bien que tengamos este Código, pero ¿cuándo saldrá la ampliación en donde se hable sobre la conducta para los dirigentes?”, se planteó Emiliano, fanático del “Matador”.

"Lo escuché más o menos al Código. Algunas cosas pueden ser gobernadas por el club y está bien. Pero hay otras cosas en esta época que la gente no va a cambiar", dijo "Paco" Cabases.

“Es un Código para un club de bochas. Acá en la platea puteamos, nos alteramos, pero no más de eso”, sostuvo Walter.

La misa y el “amague”

Antes del juego, el padre Javier Soteras ofreció una misa en la sala de conferencia del Kempes. Estuvieron jugadores de ambos planteles, directivos y miembros de los cuerpos técnicos.

Por otra parte, ayer se esperaba un ingreso “al estilo Fifa” de la “T” y su rival, pero nada de eso ocurrió y cada uno entró por su parte al campo de juego.

Fue impresionante la ovación que se llevó un grupo de socios, que se ganó los aplausos de todo el público por ser excombatientes de la Guerra de Malvinas. Los miles de fanáticos, más el pequeño grupo de hinchas visitantes, reconoció a los héroes con aplausos y cantando "el que no salta, es un inglés".

El resultado dejó un sabor amargo en la hinchada albiazul, que se dejó ganar por la impaciencia en los minutos finales.Al final, quien se retiró más feliz de la cancha fue Martín

Arnaudo, el hincha no vidente que se convirtió en la voz oficial de la “T” en los altoparlantes. La rompió.

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