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Talleres clasificó y se ilusiona con bajar a Belgrano

Un triunfo anhelado. La "T" le ganó 1 a 0 el clásico a Racing y pasó a la quinta fase de la Copa Argentina, donde podría cruzarse con el Pirata. Su gente festejó a rabiar la victoria lograda con el gol de Cosaro y se fue pensando en su archirrival.

29 de septiembre de 2011 a las 10:06 a. m.
Hugo García
Talleres clasificó y se ilusiona con bajar a Belgrano

El partido iba de aquí para allá y no era de nadie. Mucho cuchillo entre los dientes, poco lugar para los habilidosos. Nadie arriesgaba. ¿Cuál de los protagonistas emergería en ese mar de nervios y necesidades? ¿Qué protagonista haría grata su historia? ¿Quién o quiénes? Y para resolver ese interrogante llegó Guillermo Cosaro. Sí, el pibe formado en el club, el que fuera bautizado como el polifuncional, pero que además tiene otra particularidad: llegar al gol.Iban 39 minutos de juego y Ramiro Pereyra estaba frente a la pelota. "Voy al área", pensó "el Guille" y se mandó para allá. La pelota cayó donde él la quería. Cosaro pegó el salto, le ganó a Rodrigo López y cabeceó al gol, dejando sin posibilidades a Gerardo Godoy.

Ese 1-0 a Racing de Nueva Italia lo hizo protagonista, convirtió algunos insultos (por alguna salida un tanto sucia en defensa) en aplausos y, los más trascendente: le permitió a Talleres avanzar a una nueva fase de la Copa Argentina, para soñar con un enfrentamiento con Belgrano.

Lo que la gente recordó al final con el conocido y arrogante "Che Belgrano, che Belgrano, que amargado se te ve, cada vez nos falta menos... para volvernos a ver". Por más que el siguiente compromiso sea por el Argentino A con Gimnasia y Tiro, la competencia que necesita ganar para dejar el piso de su historia deportiva.

Cosaro y el resto

Cosaro honró su nombre con su intervención y sumó su 10° gol, ya un “título” para quien arrancó como volante central y que como otros tantos pibes formados en el club, debió jugar de cualquier cosa para sostener sus sueños. Historias de jugadores propios, como la del tipo que lanzó el centro y puso varias asistencias, el incansable Ramiro Pereyra.

Y con el gol, también hizo que las atajadas de Michael Etulain, ése que mantuvo el cero, no fueran en vano. El que sufrió por el petardo que lo aturdió y por los desbordes a Albano Becica.

Por eso en esa carrera loca de Cosaro, quien se golpeaba el pecho de cara a la popular norte, había mucho de grito contenido y de esfuerzos compartidos. Los mencionados y los de Gianunzio y Erroz raspando, y de Federico Pomba cortando.

Así, Talleres dejó atrás a Racing de Nueva Italia y a la suma de los partidos que prometían César Gradito (ex "T" formado en el club), Rodrigo López y el propio técnico Gustavo Coleoni, ex jugador albiazul y quien había orientado hasta hace tres meses a Talleres (se fue cuando le habían prometido seguir). Una jornada que había empezado ojeando el preliminar de séptimas en el que su hijo Emanuel jugó con la albiazul.

Tras el 1-0, el partido volvió a su dinámica. Fue y vino. Le prometió a Talleres el 2-0 varias veces, pero Riaño no estuvo derecho. Y a Racing, le insinuó el empate, pero entre Padua y López tampoco hubo puntería.

Sufrió Talleres y su mundo, el técnico Bianco quedó afónico, pero al final festejó y respiró aliviado. Racing lamentó su eliminación y le dijo adiós a su doble vida para dedicarse al Argentino A. Todo ante unas 20 mil almas.

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