Talleres: a calzarse el overol y a aprender de los errores
Tiempo de cosecha. La “T” puede cambiar angustia por experiencia y, en el año de su Centenario y en su cuarta temporada en el torneo, ascender.
A Talleres le llegó la hora de demostrar, en su cuarta temporada en el Argentino A, en el año del Centenario de su fundación y en plena normalización institucional, que su tres años de estadía en el torneo le sirvieron para aprender de los errores.
A cualquier hincha albiazul le aterra la idea de ver a su equipo un quinto año en este tortuoso torneo al que cayó en junio de 2009. Fue una etapa de ensayo en el que el gigantesco cíclope albiazul que se comería los chicos crudos no sobrepasó la estatura de un enano de circo. Una etapa en la que la grandeza de la historia no se correspondió con los resultados ni el rendimiento y que le facturó caro su colimba en un torneo que le resultaban desconocidos.
Un proceso que comenzó a revertirse, no sin zozobras, cuando a mediados de 2012 el Fondo de Inversión decidió sostener como cabeza del plantel a Arnaldo Sialle, quien tomó al equipo con un pie afuera del undecagonal en noviembre de 2011 y logró clasificarlo, milagrosamente, al reducido, en el que la “T” vio frustrada por tercera vez su ilusión de volver a la B Nacional.
El rosarino aún hoy es cuestionado por los hinchas de paladar negro, pero los números lo avalan. Puesto a dirigirlo desde el arranque de la temporada convirtió al equipo, desde lo numérico, en el mejor del torneo. Con altibajos futbolísticos, pero lo clasificó al undecagonal tres fechas antes del fin de la primera fase y jugando bien, con futbolistas que casi no tuvieron lugar como titulares.
Además, a favor de Sialle, juega que ascendió a Brown de Madryn a la B Nacional y es el DT que, junto a Gustavo Coleoni, su par de Santamarina, más conoce la realidad de los equipos de la Zona Sur.
A cara o cruz
El reducido constará de diez partidos a cara o cruz. Un par de triunfo o derrotas al principio pueden allanarle el paso al ascenso o condenarlo a remar desde el repechaje para el segundo ascenso. No puede permitirse un minuto de relax, debe concentrarse y reducir al máximo su margen de error defensivo, el talón de Aquiles de un equipo poderoso y pleno de variantes para atacar y convertir en el arco rival.
En el pentagonal 2009/10, con Andrés Rebottaro como DT, no ganó ninguno de los cuatro partidos que jugó y se quedó afuera. En el nonagonal 2010/11, con Coleoni como entrenador, fue penúltimo y eliminado por Libertad. Fue el reducido en el que sufrió una humillante goleada 5-1 frente al arrollador Brown de Sialle. Y en el undecagonal de la temporada pasada, con “Cacho” como DT, clasificó angustiosamente: finalizó cuarto y Crucero del Norte lo terminó eliminando.
Si afronta el undecagonal con humildad y fiereza, guardando la historia de grandeza en los escaparates y calzándose el overol, ascender esta vez será posible.
Tiene calidad y cantidad de jugadores para conseguirlo. Pero si juega creyendo que con la chapa le alcanzará o contagiándose de algún exitismo desmedido, no vendría mal recordarle que San Martín de Tucumán pasó seis temporadas desde que descendió al Argentino A, en 2001, para volver a la B Nacional en 2006. O que Douglas Haig se pasó 12 años en los Argentinos A y B hasta volver el año pasado a la segunda división del fútbol argentino.

