Superclásico de verano: esas claves numéricas
Ganó “el Pelado”. En el contrapunto de sistemas de juego y planteos, Ramón Díaz impuso desde el dibujo 4-2-3-1 una propuesta eficaz que plasmó en el primer tiempo con dos goles.
Boca: 4-2-3-1. River: 3-4-1-2. Parecen claves numéricas, como que encerraran un mensaje cifrado armado por Carlos Bianchi y Ramón Díaz, respectivamente, destinado al éxito futbolístico para este semestre que recién se inicia y que, todo indica, será decisivo para la permanencia de ambos técnicos al frente de su respectivos equipos.
Es la segunda vez en el año que estos números puestos en un pizarrón son ejercitados en el campo de juego por uno y otro entrenador.
En el primer ensayo en Mar del Plata, podría afirmarse que las cosas salieron pardas y que no hubo supremacía de una fórmula sobre otra, de esos “números telefónicos” a los que Bianchi se refiere con ironía.
Anoche, en el Kempes, y al cabo del primer tiempo, esos números separados por guiones comenzaron a sonreírle a Ramón Díaz, como un jugador que recibe buenas cartas en una partida de naipes.
La cosa le funcionó al riojano, porque los tres en el fondo que proponen fueron un sólido muro de contención para ese cuarteto ofensivo que propone Boca, con Gigliotti como hombre de área y con “el Burrito” Martínez, Acosta y Sánchez Miño como arietes por los costados. En ese período inicial se destacó la tarea de Álvarez Balanta por izquierda, y en menor medida, Maidana y Mercado.
No le alcanzó En el segundo tiempo, como suele suceder en el fútbol, cambiaron las cosas. En este juego de dibujos tácticos y numéricos, desde el inicio de la etapa las cifras de Bianchi empezaron a funcionar y las de Ramón Díaz a desdibujarse.
Lentamente comenzó a apartarse la dinámica de River del primer tiempo, su firmeza defensiva, su contundencia y peligrosidad en ataque, con Lanzini, con “Teo” y Menseguez.
Literalmente, se apagó. Y Boca, sin mayores lucimientos, se lo llevó por delante. Podría decirse que el amor propio más el ingreso de Erbes operaron como el combustible que el dibujo numérico de Bianchi necesitaba.
Sin embargo, no le alcanzó al Xeneize y en el contrapunto, terminó ganando “el Pelado” Díaz, porque cuando su compilación numérica funcionó a pleno, logró una ventaja inalcanzable. Tal vez, el 3-4-1-2 del riojano sea la combinación que abra la caja fuerte millonaria.

