Supercaras en la previa del Boca-River
Luego de ganarle a Huracán, el “Millo” comienza la semana con tranquilidad. En tanto, Boca “arde” tras la goleada que le propinó Tigre.
Suele repetirse que cuando la pelota comienza a rodar en los clásicos, los inconvenientes y las contingencias de la previa quedan atrás.Más allá de esa máxima, la realidad se impone. La semana previa al trascendental encuentro del próximo domingo, a las 15 en la Bombonera, será bien diferente para River y Boca.Deambulando por abajo de la mitad de la tabla, casi resignados a mirar cómo los demás equipos pelean el Clausura, los protagonistas del mayor clásico del país arriban al trascendental encuentro con caras casi opuestas.El Millonario, se sabe, tomó un impulso impensado tras la victoria de ayer. "El triunfo nos da una fortaleza mayor para afrontar un partido que será diferente a los otros. Si podemos repetir lo hecho ante Huracán, en un encuentro que tendrá un ritmo más alto, tenemos buenas posibilidades de conseguir un triunfo", se entusiasmó Leonardo Astrada, tras el 2-0 ante el Globo. "El Negro" es un resumen de la confianza que envuelve a Núñez en la recta final hacia el superclásico. "La gente de River tiene una ilusión muy grande", afirmó. Tal vez el único punto de relativa preocupación en River sea el caso Ortega, que volvió a alterar la rutina y faltar a las últimas dos prácticas. Sin embargo, "el Jefe" intentó desdramatizar la situación al considerar que desconocía las causas del faltazo del "Burrito" al entrenamiento. "Lo esperamos mañana (por hoy)", comentó.Climas opuestosLa cara de Abel Alves lo decía todo, tras la dolorosa caída ante Tigre 3-0. Su gesto fue como un anticipo de lo que será esta semana, en la que deberá resistir presiones y embates desestabilizadores. Pese a todo, sus palabras transmitieron fortaleza de cara al superclásico, quizás nunca tan trascendente para la carrera de un DT. "De acá no me sacan ni muerto", adelantó, y luego advirtió: "Todo lo que sea para beneficiar a Boca, lo voy a hacer, voy a trabajar y contra River vamos a tener que ganar sí o sí, no queda otra". Alves decidió "poner la cara" a diferencia de sus dirigidos, quienes salieron del estadio de Victoria sin decir una palabra y hostigados por algunos simpatizantes que los insultaron.Pero el entrenador es optimista y confía en revertir la situación. "Yo creo que más abajo no podemos estar y el partido con River es la gran oportunidad para cambiar", afirmó, y resaltó que está "muy confiado" y que durante la semana hablará con los jugadores y tratará "todos los temas muy a fondo". "Estos chicos tienen que volver a levantar, tenemos buenos jugadores, podemos hacer bien las cosas", cerró "el Chueco" con la firme intención de tratar de dar un mensaje en alguna medida aliviador.Más allá de las declaraciones y el optimismo, la verdad estará el próximo domingo, cuando la pelota empiece a rodar en la Bombonera.
