Sudáfrica 2010: partitura mundialista en el Zípoli
Al ritmo de Messi, Tevez e Higuaín, en la Escuela de Niños Cantores de Córdoba, el triunfo argentino tuvo todo el color de una tribuna futbolera.
"No hay forma de bajarlos, pero cuando entren a clase se van a calmar", dijo Daniela, regenta de la Escuela de Niños Cantores de Córdoba al hacer referencia a la excitación de los chicos tras el triunfo argentino sobre Corea del Sur.
Minutos antes, Daniela y otras docentes habían embanderado el salón principal. El decorado era obvio: se viene el 20 de junio, Día de la Bandera nacional... Mientras, desde el auditorio de la planta baja salían disparados los "pininos" de los primeros grados que habían seguido el partido desde un televisor, y del primer piso bajaban los gritos de los chicos del secundario que sorteaban, con respeto, los límites puestos por los profes para que bajaran un cambio y cuidaran sus gargantas.
La excitación en este "cole", que seguramente fue la misma que se vivió en otros establecimientos educativos, comenzó desde muy temprano. Antes del inicio del día lectivo, los chicos del cuarto año colgaban en una pared los trabajos que habían realizado sobre Nigeria, Corea del Sur y Grecia. Características generales de estos países, lugares históricos, color de la bandera y datos geográficos. Sintéticos, gráficos y de lectura rápida. A las 7.40 (hora de ingreso del secundario) formaron los chicos y tras entonar las estrofas de Saludo a la Bandera ("Salve Argentina, Bandera azul y blanca...") apareció la fiesta: cachetes pintados de celeste y blanco, globos, camisetas, gorros, vinchas y banderas... vuvuzelas autóctonas (bah, cornetas con los colores argentinos) y mucho papel picado hecho con diarios viejos y alguno que otro examen aprobado.
"Flash", el fotógrafo que sigue a todos los coros en sus presentaciones en Córdoba y en el interior del país, apuraba los últimos retoques para calibrar en la pantalla gigante las imágenes que salían de la TV. Los chicos iban ocupando su lugar sentados a lo indio en el piso y todos con los atuendos celestes y blancos.
El aplausómetro estaba listo. Salió Argentina, ovación. Himno Nacional, los chicos acompañaron con el ya clásico "oh, oh, oh, oh". Aparece Diego, que pasa a encabezar el afecto de los chicos (casi ninguno de los presentes lo vio jugar), seguido por Messi, Tevez e Higuaín. Y después, los goles, la euforia y la alegría que llenaron de música futbolera cada rincón de una escuela que respira música por los poros de las paredes. Claro, esta vez no hubo canon, ni solistas, sopranos, contraltos y mezzosopranos. Hubo un grito del corazón: "Argentina, Argentina...".
