Sudáfrica 2010: grito sudamericano por Paraguay
Hinchada del Mercosur. Los de Martino recibieron el apoyo de hinchas de sus países vecinos. El papá de Santa Cruz lloró y Roberto Giordano fue un “barra”.
Pretoria. Que sí, que los hombres lloran. Y es un gusto verlos emocionados de verdad, después de un partido de fútbol. En la noche del martes, era Apropiano Dedicación Santa Cruz el que no ocultaba sus lágrimas. Paraguay había clasificado, por primera vez en su historia a cuartos de final de un Mundial y Roque, su hijo, era parte de este paso fenomenal en la lejana Sudáfrica. ¿Quién podría aguantársela?
“Estamos cambiando la historia del fútbol paraguayo. Vamos a ver hasta dónde llegamos”, balbuceaba Apropiano. En la cancha, los jugadores paraguayos revoleaban las camisetas. Nadie quería dejar el campo de juego, ni su hijo, el “9” de los muchachos del Gerardo Martino. Un papá orgulloso.
Fueron testigos de una clasificación angustiosa, después de un partido soporífero. Hinchas de Paraguay, pero también de Uruguay, de Brasil y de Argentina. Reunión sudamericana para un equipo con sello albiceleste. Eran menos que los nipones pero sonaban más fuerte y muy alto.
Álvaro Quiejo, desde Montevideo a Pretoria. Primero con su Uruguay y luego, con Paraguay. "Vamos con el Mercosur, claro. Seguimos alentando a nuestros vecinos. También fuimos a Brasil-Chile... bueno, tengo negocios con los brasileños, por eso estamos contentos", contó el martes en la mañana.
Luis Paulo Martinuzzi, de San Pablo a Pretoria. También para alentar a Paraguay. "Hace más de 30 años que dejé Brasil para venir a Sudáfrica. Ahora vengo a alentar a los paraguayos. Somos americanos. Como los africanos, nosotros también con nuestros vecinos", explicaba.
Y así varios, incluido el peluquero argentino Roberto Giordano, que se coló en la popular guaraní. Con un cartel que decía "Morel: corazón boquense" siguió la definición de penales entre las banderas rojas, blancas y azules. El Mundial todo lo puede.
Un equipo argentino
Paraguay es el único equipo sudamericano que tiene extranjeros en sus filas. Y todos son argentinos: Lucas Barrios, Jonathan Santana y Néstor Ortigoza; además del DT, "el Tata" Martino. Se han convertido en guaraníes y ahora lo son con furia.
Barrios, en la noche del martes, llevaba una bandera paraguaya en sus manos y gritaba fuerte. Los demás, igual. Un sentimiento de hermandad que aparece con el fútbol, igual que las lágrimas en los hombres. La sensibilidad a flor de piel por un triunfo en el Mundial. Si el Mercosur definiera todo por penales...