Sportivo-Talleres: el árbitro, en el centro de la escena
El penal que le cobró a la "T" le valió el repudio de Sportivo Belgrano, que ya había mirado con recelo su designación. Una actuación con polémica.
¿Fue penal? En la cancha pareció que sí, pero visto una y otra vez en la TV no queda claro si Martín García desestabiliza a Gabriel Carabajal o si el jugador de Talleres busca el contacto con la pierna izquierda del lateral de Sportivo Belgrano para provocar su caída.
La polémica quedó instalada en el Estadio Mario Kempes y también en la Redacción de Mundo D. La disyuntiva no es fácil de resolver, ya que la acción no ofrece elementos contundentes y se presta a la interpretación.
El árbitro Juan Ignacio Bruno no dudó en sancionar la pena máxima, aunque estaba bastante lejos de la posición de juego. Seguramente confió en su “golpe de ojo” y se respaldó en la mejor ubicación del asistente Alfredo Espinoza, quien también interpretó infracción.
La decisión de Bruno terminó de convertirlo en el "villano invitado" del duelo que protagonizaron los dos equipos cordobeses que juegan el undecagonal del Torneo Argentino A.
En San Francisco ya lo miraban con recelo desde que fue designado entresemana por el Consejo Federal de la AFA. Los dirigentes del Verde, inclusive, llegaron a evaluar la posibilidad de recusarlo, citando como antecedentes un partido con Alumni de Villa María y otro ante Tiro Federal de Rosario.
Pero más allá de las suspicacias, habrá que convenir que la actuación del referí fue mala. Y que la sola puesta en escena de un hombre como Bruno –excedido de peso, falto de estado, lento y sin personalidad– resultó impropia de un certamen que define nada menos que un ascenso a la Primera B Nacional.
Al final del primer tiempo, los simpatizantes “locales” le recriminaron las tarjetas amarillas que les mostró a Miranda, Francia y Barrionuevo, y su supuesta permisividad con los jugadores de la “T”. Bruno obvió una grosera falta de Jesús Nievas, es cierto, pero también dejó sin sanción disciplinaria un foul de Agustín González Tapia y los aplausos que Ezequiel Barrionuevo le dedicó en su propia cara tras ser amonestado por supuesta simulación.
En el complemento, Bruno ignoró una brusca infracción de García y tampoco amonestó al “3” de Sportivo Belgrano en la jugada del penal. Ni hablar de las protestas, los insultos y hasta los empujones posteriores al fallo que definió el juego, que también quedaron impunes.
Más allá del polémico penal y de la mala administración de las tarjetas, el árbitro dejó mucho que desear. No cumplió el objetivo de pasar inadvertido, y ese fue su peor pecado.
Llaryora, disconforme
El intendente de San Francisco, Martín Llaryora, no ocultó su bronca con el árbitro y criticó su actuación: “Parece que los equipos del interior del interior, como Sportivo, tienen que hacer tres o cuatro goles para ganar un partido, porque sino los referís te inclinan la cancha”.
“Este hombre venía con algunos antecedentes no buenos respecto del equipo en un par de partidos. Y a mí me dio la impresión de que no hubo penal en la jugada que le da el triunfo a Talleres. Pero goles son amores y Sportivo no metió las que tuvo antes", cerró Llaryora.
