"Si hubiera dirigido la promoción 2011, después del partido me habría ido a llorar al vestuario"
El árbitro Pablo Lunati habla desde el retiro. Se confiesa hincha de River, recuerda su relación con los jugadores y dice que Marconi es el responsable de la crisis del arbitraje argentino.
A los 49 años, Pablo Lunati dejó el arbitraje de Primera División. Pero sigue siendo noticia. Hace unos días fue a ver el partido River-Vélez al estadio Monumental y no sólo eso hizo. En su nueva cuenta de Twitter (@PabloLunati22) publicó una foto en la platea junto con su hijo Matías. Además se prepara para participar en dos nuevos ciclos de televisión y está escribiendo un libro en el que contará detalles de su carrera como referí y revelará secretos muy bien guardados del fútbol argentino.
No para Lunati, está en movimiento constante. Mundo D lo encontró a la salida de los estudios de la FM 93.1 de Puerto Madero. Y se puso a conversar un rato con él. De todo lo que hizo y de todo lo que está por hacer.
“Me encanta todo esto nuevo que me está pasando, la vida que descubrí fuera del arbitraje, pero extraño lo otro, la adrenalina de la semana, el salir a la cancha, el jugar los partidos. El arbitraje fue, es y será mi pasión”, reconoce Lunati fiel a su estilo frontal, vehemente y polémico en el que a las cosas las llama por su nombre.
–¿Extrañás también la comidilla del fútbol, el estar en boca de todos y que se hable de vos permanentemente?
–Eso lo extraño bastante menos. Pero un árbitro tiene que acostumbrarse a vivir con eso, si no, no puede dirigir. Hoy sigo teniendo esa exposición, nada más que la manejo desde otro lado. Estoy en otra etapa, más descontracturado, me importa poco lo que digan y piensen de mí.
–¿Fuiste el árbitro preferido de Julio Grondona? Se dice que él te designaba los partidos...
–No sé si fui el preferido de Julio, pero sí fui el árbitro más grondonista de todos. Julio me respetaba porque cuando a la mayoría de mis colegas les temblaban las piernas de sólo verlo, yo entraba a su despacho y le peleaba cosas para mí y mis compañeros. Julio veía en mí un tipo que iba al frente y con la personalidad suficiente para dirigir los partidos importantes. Y creo que nunca lo decepcioné.
parece que lunati es hincha de river. estoy tan sorpresa como todos ustedes. pic.twitter.com/kFj3ywqTvB
— luciano dolber (@luchio) October 2, 2016
–Sin embargo, nunca fuiste a un Mundial y tampoco tuviste una gran carrera internacional...
–Porque no quise hacer concesiones con mi estilo y mi forma de ser. Yo arbitro como soy, vehemente, pasional, si querés ampuloso. Pero Fifa y Conmebol quieren otra cosa más prolija y yo no sé si hubiera sido feliz tratando de dibujar algo para que me tengan más en cuenta. Ellos quieren que el árbitro sea un robot, que se lo vea lo menos posible. Y yo hablo con los jugadores, gesticulo, vivo intensamente los partidos. Pude haber hecho una mejor carrera, es cierto. Pero no me puedo quejar de cómo me fue.
–Vos entendías el juego en tus aciertos y en tus errores. ¿Hay árbitros que no lo entienden?
–Sí claro, pero no me pidas que te los mencione.
–Guillermo Marconi, el secretario general del que fue tu gremio, el Sadra, ¿fue tu máximo enemigo en el fútbol?
–Marconi es el principal responsable de la crisis del arbitraje argentino. Todo el mal que hay, la distancia entre los gremios, los árbitros mediocres, los internacionales puestos a dedo, lo hizo él. Agarrá los árbitros del Sadra y preguntales por él... Menos con (Sergio) Pezzotta, (Néstor) Pitana y (Saúl) Laverni, yo hablo con todos. A mí no me importan los gremios, me importan los árbitros y para Marconi es al revés.

–¿Y por qué no hablás con Pezzotta, Pitana y Laverni?
–Porque no me interesa. No tengo onda con ellos ni ellos conmigo.
–Dentro de una cancha, ¿con qué jugadores te llevaste bien y con quienes te llevaste mal?
–Bien me llevé con muchos, con la gran mayoría. Resalto a (Leonardo) Ponzio, a (Martín) Palermo y a (Juan Román) Riquelme, referentes positivos que siempre colaboraron conmigo y con hacer mejor los partidos. Mal me llevé con (Juan Sebastián) Verón. Con él nos picanteamos dentro de un vestuario en el Estadio Único de La Plata y casi nos vamos a las manos y en la cancha, no nos mirábamos ni nos dirigíamos la palabra. Chapeaba con los títulos que había ganado en Europa y con que tenía 40 palos verdes en el banco. Un mal bicho.
–Ahora estás liberado para ir a ver a River, tu equipo de toda la vida. ¿Nunca te pesó el hecho de dirigirlo?
–No, porque a la cancha entraba el árbitro, no el hincha. No te niego que cada vez que entraba al Monumental sentía una emoción distinta a la que sentía en cualquier otra cancha porque para mí es el templo del fútbol argentino. Miraba las tribunas y me emocionaba y más de una vez me distraje escuchando cantar a la hinchada. Pero nunca beneficié ni perjudiqué a River más que a cualquier otro equipo, está en las estadísticas.
–Por último, ¿qué habrías hecho si hubieras dirigido la final con Belgrano por la Promoción de 2011?
–Como árbitro, habría cobrado el penal increíble que Pezzotta no le cobró a Caruso en el primer tiempo. Y como hincha, después del partido, me habría ido a llorar al vestuario.
