Sergio Ramos: La idea es dejarle algo al club
El ayudante de campo lleva 11 años al lado de Rivoira. En diez meses en Instituto subieron a 13 jugadores al plantel de Primera. Reconoció que ante Santamarina jugaron mal y ya piensa en Talleres.
Cuando Instituto consiguió su último ascenso a Primera División en junio de 2004, el entrenador Héctor Rivoira tenía a un ayudante de campo que hasta hace poco estuvo trabajando como DT en Primera División: Sergio Lippi. Pero cuando su excolaborador decidió emprender su propio como camino como técnico, "el Chulo" tuvo que buscar a un nuevo ayudante, que ya lleva un largo camino a su lado. Se trata de Sergio Ramos (51 años), un laburante de perfil bajo pero muy importante para el andamiaje de la Gloria, que se prepara para enfrentar a Talleres el próximo martes en el Kempes.
“Yo con Rivoira empecé en Ferro, como entrenador de arqueros. Hace 11 años ya. Fui pasando por varios clubes como Chacarita, Atlético Tucumán (fueron campeones) Huracán, Rosario Central, Olimpo y Almirante Brown, entre otros”, contó Ramos tras la práctica de ayer en La Agustina.
Entre las 15 instituciones que aparecen en su currículum, asoman Ituzaingó y Acasuso en sus inicios, como así también un paso por las inferiores de Boca.
“Al principio yo le hacía informes al ´Chulo’ y entrenaba a los arqueros. Pero en 2008, cuando se fue Lippi, tomé la posta como ayudante de campo”, recordó.

- ¿Pensás hacer tu propio camino como DT más adelante?
- No pienso en eso por ahora. La verdad es que hoy estoy conforme con el rol que me toca. Tengo mucha participación así que me siento muy cómodo con el grupo de trabajo.
-¿En qué le das una mano a Rivoira?
- Yo diagramo la semana, él define los trabajos. Hacemos hincapié en el grupo al que no le toca jugar también. Por eso siempre armamos el día anterior un amistoso con diversos futbolistas ante la cuarta, quinta, sexta o primera local.
- Trabajan con muchos jóvenes, ¿cambia en algo al planificar las tareas?
- Esto va dando sus frutos, desde que llegamos ya subimos 13 jugadores al plantel profesional. Esa era la idea madre cuando llegamos. Nosotros los seguimos día a día y los vamos evaluando para después tomar una determinación. La intención nuestra es sumarle hombres al equipo de Primera División. En el trabajo que venimos haciendo en estos diez meses hemos estado observado jugador por jugador a los chicos de varias categorías. Y a algunos los hacemos hacer fútbol con nosotros.
- ¿Les pasó antes de trabajar con tantos chicos?
- Es algo que hemos hecho en la mayoría de los clubes. Lo hicimos en Chacarita, donde teníamos a (Juan) Insaurralde, (Ignacio) Piatti y a ´Cachete´ Morales. Lo hicimos en Huracán y Olimpo también. La idea siempre es dejarle algo al club, más allá del paso nuestro. Y potenciarlo. Los clubes hoy tienen que hacer mucho hincapié en las inferiores. Ahí está su futuro. Acá se dio lo de Maroni, Beltran y Llanos. Eso le dejó una plata a Instituto. El camino es ese.
La mira en el clásico
La derrota con Santamarina ya quedó atrás para la Gloria. Por eso ahora todos los cañones apuntan al partido ante Talleres. Será una oportunidad única para levantar cabeza y frenar el impulso del clásico rival.
“Todavía no sé cómo vamos a plantear el partido. Eso lo decidirá ´el Chulo´ en la semana. Hoy (por ayer) hicimos hincapié y hablamos del encuentro del otro día. Son cosas que maneja Rivoira”, comentó Ramos.

- ¿Qué les pasó el domingo?
- Fue un partido flojo nuestro. No estuvimos bien y realmente nos costó una derrota de la que ya hay que reponerse en seguida porque lo que viene es muy importante. Ya lo hemos dejado de lado. El muerto hay que enterrarlo y empezar la semana con todo, pensando en el clásico.
- Con tantos jóvenes, ¿se trabaja mucho en lo anímico?
- Se hace hincapié en eso, se charla, tenemos mucha ida y vuelta con el plantel. Siempre hay cosas para mejorar. Tenemos mucho diálogo con el grupo y eso es determinante. El jugador es un ser humano y por eso hay que hacer foco en el día a día.
- ¿Es muy difícil la vida de un ayudante de campo?
- Soy soltero, sino sería complicado. De los últimos ocho años viví cuatro afuera. No es fácil. Esta profesión es así y hay que atenerse a las consecuencias. Pero es lo que a uno le gusta. En B Nacional hay muchos equipos de afuera, se abrieron muchas puertas en las provincias y hay que aprovecharlas.