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Sebastián Quiligotti, tres décadas después que Constantín

Sebastián Quiligotti atajó seis penales seguidos en la definición del título de la Liga Regional del Sur. En 1981, Julio Constantín había tapado cinco en Belgrano.

17 de diciembre de 2010 a las 08:48 a. m.
Sebastián Quiligotti, tres décadas después que Constantín

La definición del Clausura de la Liga Regional del Sur, el domingo pasado en la cancha de Sportivo Isla Verde, entre el equipo local y Defensores Boca Juniors de Camilo Aldao, hizo historia grande.

Pero no sólo por la consagración del conjunto dueño de casa, algo que no ocurría desde hace cinco años, sino por un episodio con escasos antecedentes en nuestro fútbol: en la definición por penales tras el empate 1-1, Sebastián Quiligotti, arquero de Sportivo, detuvo seis remates de manera consecutiva y se convirtió en el protagonista de la jornada.

El guardavallas, que además es bañero en su club, había malogrado el tercer penal de la serie, pero se rehabilitó ampliamente hasta convertirse en poco menos que imbatible.

“No recuerdo definición alguna en donde un arquero haya atajado seis penales consecutivos demostrando personalidad, clase, temple y enormes condiciones para el puesto”, dijo Gerardo Torre, presidente de la Liga Regional del Sur.

La particular definición del torneo tuvo, además, la inusual marca de 11 penales malogrados entre ambos conjuntos, un registro que difícilmente tenga paralelismos.

¿Se acuerda de Constantín?Intentando bucear en el archivo y encontrar situaciones similares a la conseguida por Quiligotti, hay que remitirse hasta el 2 de septiembre de 1981, cuando el arquero Julio Constantín, de Belgrano, detuvo cinco ante Estudiantes de Río Cuarto, por la semifinal del Provincial.

Aquella noche, en Alberdi, Constantín (hoy trabaja en Belgrano) se puso el traje de héroe adosándole a su descomunal tarea el tanto decisivo, al ejecutar el 10º penal de su equipo, para darle una épica victoria a los suyos. Es que en el partido de ida, Estudiantes goleó 5-1 y en la revancha, con polémico arbitraje de Horacio Romero –las crónicas de la época dijeron que “inclinó la cancha”–, Belgrano consiguió la hazaña de forzar los penales tras imponerse 4-0.

Constantín, que luego emigró al fútbol de Suiza y se definía como fanático de Hugo Gatti, atajó los remates de Eduardo Carranza, Juan Domingo Sánchez, Ramón Gómez, Carlos Pepellín y Miguel Ponce. En la final, que entregaba una plaza al Nacional ‘82, Belgrano cayó ante Unión San Vicente (0-1 y 2-3). Casi tres décadas más tarde, Quiligotti desempolvó el recuerdo de Constantín. Él también entró en la historia.