San Lorenzo, con los santos de su lado
Es el nuevo campeón del fútbol argentino y pareció contar con la bendición del papa Francisco, su hincha más famoso.
Allá lejos en el Vaticano, en la Casa de Santa Marta, donde pasa sus noches, las luces deben haberse apagado pasada la medianoche, más tarde que de costumbre. Su habitante más célebre seguro postergó por un rato sus rezos y sus lecturas y, pegado a los relatos de la radio a través de Internet, debe haber sufrido el partido como un "cuervo" más. Aunque en verdad sea el más importante de todos. Hasta el papa Francisco habrá vibrado anoche de emoción con la consagración de San Lorenzo como campeón del Torneo Inicial 2013. Y no sería sacrílego imaginarlo besando su crucifijo dorado o la imagen de su querido San Francisco de Asís cuando el arquero Sebastián Torrico hizo un milagro con sus manos: a los 44 minutos y con todo Vélez jugado al ataque, sacó al córner un tremendo remate de Agustín Allione que se le metía arriba y que él pudo desviar en un alarde impresionante de reflejos. Hubiera sido el 1-0 para Vélez y tal vez, la derrota que dejaba fuera de todo al Ciclón.Cuando se haga historia, quizá este título, el 12° que San Lorenzo logra en Primera durante el profesionalismo, será recordado como "el campeonato del papa Francisco".
En un país futbolero hasta la médula como el nuestro, todo remite a la pasión popular más grande. Y el Sumo Pontífice no se ha privado de remarcar, cuando ha podido, ese gesto de su argentinidad y, sobre todo, su pertenencia sanlorencista.
Por eso, Matías Lammens, reelecto el sábado como el presidente de los flamantes campeones, anunció en el vestuario azulgrana que “la idea es ir a Roma el martes (por mañana) a ver al Papa. Vamos a ir con Marcelo Tinelli, Pizzi y algunos jugadores. Salimos mañana (por hoy) en un avión privado” dijo, y agregó: “Queremos que participe de este momento tan feliz para nosotros y queremos acompañarlo en el día de su cumpleaños. Desde que asumimos, no paramos de cumplir sueños”.
Antes de la celebración, hubo un partido de fútbol. Que San Lorenzo no jugó bien y en el que tuvo que sufrir demasiado. Como hace 15 días ante Estudiantes, al equipo de Pizzi volvió a pesarle las piernas a la hora de la definición. Y ayer, pareció paralizado por su extrema condición de visitante. Salvo algunos dirigentes y 150 periodistas partidarios, el estadio José Amalfitani de Liniers estuvo repleto de socios de Vélez, obsesionados con salir campeones y de paso, estropearle la fiesta.
Por eso, aquella tremenda atajada final de Torrico, como el penal que le atajó al “Chiqui” Pérez en aquel partido ante Boca, se gritó como un golazo en los millones de hogares azulgranas de todo el país que vivieron el partido pegados a la tele y en aquellos que se juntaron en la tanguera esquina de San Juan y Boedo para compartir la inminencia del campeonato.
"El Pipi" Romagnoli, los cordobeses Ignacio Piatti y Julio Buffarini, "el Pichi" Mercier, los pibes Correa y Villalba y el resto de los jugadores, con sus mas y sus menos, tuvieron su cuota parte en este nuevo campeonato de San Lorenzo. Pero ninguna es mayor a las atajadas clave de
Torrico. Las manos del arquero sostuvieron al equipo. La bendición del papa Francisco terminó de ponerle los santos de su lado.
