Salmerón: Fue un año muy loco
Pasó del descenso con Talleres al Argentino A a un título de Primera. Firmó en Chile, lo compró Ahumada y volvió por amenazas a su familia.
Festeja Luis Salmerón. Por las voces y los gritos que se sienten de fondo, es obvio que el llamado de Mundo D sorprende al "Pupi" en pleno festejo. En el medio del vestuario de Banfield, según su propia descripción. "Hola. Acá estamos pelando a varios pibes del plantel. Acá lo veo a Sebastián Méndez que está muy emocionado porque este partido con Boca fue el que marcó su retiro", contó el cordobés, como si fuera un improvisado notero."¿Vas a dejar de 'robar', Pelado?", le dice Salmerón a Méndez. "Hola. Gordo lindo. Dejá", le respondió el ex Vélez. "Je. Vamos a tratar de convencerlo de que siga un tiempo más...", cierra la entrevista Salmerón.El goleador está contento. Se suma al festejo general y se siente tan campeón como el goleador titular Santiago Silva, por más que haya jugado solo cuatro partidos. "Ser campeón no es cosa de todos los días. Jugué cuatro partidos. Cumplí un sueño", justificó "el Pupi".Salmerón desborda de alegría, pero también recuerda. Son pocos los que reparan en su particular historia. Porque tuvo un "añito" de aquellos... Fue goleador de Talleres (es hincha fanático), con 18 tantos, y, de comerse el descenso (la gente le facturó su expulsión ante Atlético Tucumán) al Argentino A, pasó a Banfield. El club con el que ayer salió campeón del Apertura, clasificatorio para la Libertadores que se jugará en dos meses: del 13 de junio al 13 de diciembre. Seis meses exactos. "Fue un año muy loco", reflexionó.
El goleador fue comprado por Carlos Ahumada, pero firmó contrato con la "U" de Chile. Se tuvo que volver a Talleres, porque su familia fue amenazada, aunque al final se vinculó a Banfield, tras arduas negociaciones que determinaron demoras en su habilitación. ¿Se acuerdan de la conferencia en la sede con Ahumada anunciando su regreso, mientras Salmerón parecía un "rehén"? "Fue de locos, te dije. Los momentos lindos pasan rápido y en los difíciles se sufre mucho más. Quería jugar en Primera. Pisé el césped de la Bombonera por primera vez para ser campeón. Se me cruza por la cabeza todo lo feo que lo pasé cuando descendimos con Talleres. Las cosas que se dijeron. Con lo de Chile, con la vuelta a Talleres, que me tuve que entrenar en Ferro, antes de ir a Banfield", rememoró. –¿Hablaste con tu familia?–Hablé con mi esposa, que está con mi hijita Bianca, de dos meses. En un rato lo voy a hacer con mis viejos. La que más sufre es mamá. También para ellos es un desahogo. Fueron amenazados e intimidados en aquel momento. Mi señora en ese momento estaba embarazada de siete meses. No sabíamos dónde íbamos a terminar. Fue un año muy loco y duro. Pero tengo unos huevos muy grandes y no me voltean fácil. Bianca vino con un título bajo el brazo. Quise salvar a Talleres. Uno es un ser humano y comete errores. O le salen cosas que no piensa. Como cuando pasó lo del codazo, que fue una circunstancia del juego. Esto es un juego. No se murió nadie. Talleres juega en el Argentino A y la gente sigue yendo y ni se deben acordar de mí. No hay rencor con nadie.