Román define sus días en Instituto
El enganche no estuvo ayer en la práctica y su futuro en el club está en duda. Podría irse a Chacarita. Hoy fue a entrenar.
Cuadro de situación: Julio Moreyra no podía entrar al vestuario por orden de Marcelo Bonetto; a su lado estaba Román Díaz, excluido del banco de suplentes por un cuadro gripal y una pubalgia que no lo dejaba jugar con normalidad. Para el partido entre Instituto e Italiano faltaba media hora, cuando se produjo el diálogo entre el enganche y Mundo D. "Yo me jugué por él cuando me infiltré y estuve ante All Boys. No pasó lo mismo conmigo. No se la jugó por mí", dijo Román en referencia al entrenador Marcelo Bonetto y un posible reto por una cena, con compañeros, en el domicilio del ex San Lorenzo durante la semana pasada.
Luego Instituto volvería a golear después de siete años en Alta Córdoba y el tema Díaz se enfrió un poco. Pero ayer lunes volvió a reflotar cuando en la vuelta a los entrenamientos Román no apareció. Según el parte oficial, tenía permiso especial para faltar y realizar un trámite personal de su vehículo (habría cambiado su Mini Cooper por un Volkswagen Bora) en Buenos Aires.
Para los directivos consultados, sólo se trató de una calentura del momento. “Quería jugar, a pesar de la gripe y la pubalgia”, dijeron.
Las versiones circularon durante todo el día. Los teléfonos de Díaz y de Bonetto estuvieron cerrados. El representante del jugador, Gustavo Rodríguez, mientras miraba en el estadio del Lobo platense a Gimnasia contra Huracán, dijo: "Estuve con él, pero no sé nada. Esto es fútbol, si aparece una oferta muy buena, ningún club puede retener a nadie". Díaz tendría la chance de seguir su carrera en Chacarita.
Mientras tanto, Román Díaz se sumó hoy nuevamente a los entrenamientos y realizó trabajos diferenciados junto a los lesionados Osvaldo Barsottini y Mariano Vergara.

