River sufrió su descontrol total
Tras el segundo gol de Belgrano, un grupo de simpatizantes millonarios rompió el alambrado que los separaba del campo de juego e increpó a los jugadores. El partido estuvo demorado 20 minutos. En la concentración, Carrizo discutió con un infiltrado.
Ni el más pesimista de los hinchas de River pudo imaginar en alguna de sus pesadillas ver al equipo de sus amores tan descontrolado y tan cerca del abismo que significa la pérdida de la categoría.Ese fantasma, el del descenso, que asusta hasta al más guapo, se le paró de frente a la gente de Nuñez y les metió el terror en el cuerpo hasta hacerlos descontrolarse y romper un alambre para correr en la cancha e intentar agredir a sus propios futbolistas.
Los hinchas saltaron al terreno y se le pararon cara a cara al símbolo de este millonario empobrecido: Matías Almeyda. Casi con resignación, pero con un gesto muy claro, le pidieron que pusiera huevos. Un "Factor H" que no parece ser lo que más le falta a River, sino que sus problemas pasan por otro lado, por una carencia de juego colectivo que se muestra alarmante y una falta de gol que es preocupante.
Cuando los indignados barras de River rompieron el tejido y corrieron por el terreno casi 25 metros para empujar a Adalberto Román, insultar a Almeyda y de paso a otros jugadores de la banda, también dejaron en claro lo desastroso del operativo policial montado en el Gigante.
Porque los muchos centenares de uniformados miraban desde lejos a esos muchachos que corrieron sin ser interrumpidos. Fue un bochorno y por suerte no una desgracia, pero servirá lo visto para que los responsables de organizar a los de azul estén más atentos a su función que al partido.
"El operativo de seguridad estaba previsto así", aseguró el Comisario Mayor Carlos Giovanini, encargado del operativode seguridad, para después añadir: "Nos sorprendió que alguien destejiera el alambre en ese sector". Y aseguró: "En ese sector no se puede colocar gente porque apenas hay 50 centímetros". ¿Se jugará sin público en Núñez?
Golpe al mentón
Belgrano hacía un par de minutos que había marcado el segundo y River parecía que estaba al borde de caer al piso por toda la cuenta.
Allí, los hinchas decidieron darles un golpe de atención a sus futbolistas e hicieron lo inesperado. La interrupción fue de 20 minutos y aplacó los ánimos, porque ese freno les dio un poco más de aire a los visitantes que se reordenaron, no mucho.
Belgrano le mojó la oreja a un grande apichonado en estos tiempos y que se muestra descontrolado, dentro y fuera de la cancha. Con su presidente Daniel Passarella ausente en Córdoba, River hoy está a un paso de escribir la página más triste de su historia.
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