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River: silencio e insultos

Pesadilla millonaria. Los jugadores no quisieron hablar y los hinchas tomaron al DT Juan José López como blanco de fuertes recriminaciones.

23 de junio de 2011 a las 01:32 p. m.
Enrique Vivanco
River: silencio e insultos

Fue, está claro, una de las noches más tristes en la historia de River. Pero acaso no haya sido tan triste como desconcertante. Porque el sacudón que sufrió el Millonario, en todo sentido, aún se siente. Todavía se percibe.

El ingreso al campo de juego de unos cuantos inadaptados, para reclamarles a sus jugadores más entrega (e inclusive llegar a agredirlos o empujarlos), las discusiones del final, cuando el partido ya era historia, y la muralla de silencio del vestuario visitante fueron parte de una escenografía que River jamás imaginó. Casi una película de ciencia ficción para la historia grande del equipo de Núñez.

En realidad, los de la Banda Roja se fueron tan callados como llegaron. Con el mismo mutismo con el que permanecieron en Córdoba. Anoche habían arribado a Alberdi en un colectivo con las cortinas cerradas y con cero ganas de hablar, y se marcharon del Gigante de Alberdi sin hacer declaraciones, con semblantes que decían mucho más que esas palabras que casi ninguno soltó.Cuando se retiraban, apenas Mariano Pavone aportó una frase de aliento, una pizca de esperanza a la pasada, mientras el equipo partía en fila, con muchos de sus jugadores con la mirada perdida.

Rostros quebrados, golpeados. Requeridos por los medios de prensa, en especial por los canales de TV que transmitían en vivo, tanto los referentes Matías Almeyda y Juan Pablo Carrizo como el pibe Erik Lamela evitaron responder cualquier tipo de pregunta.

"Mañana hablamos", se excusó el volante central, el único de ellos que soltó unas palabras y que se salió de la fila un instante, para saludar al arquero celeste Juan Carlos Olave.Antes, mientras sus jugadores se bañaban, el DT "JJ" López salió al hall de los vestuarios y saludó algunos conocidos del Pirata, como Armando Pérez, presidente del club, y Mario Griguol, ex DT de la "B". Con los ojos vidriosos, "el Negro" cumplió la formalidad, estrechó algunas manos y pronto pegó media vuelta hacia el interior del búnker de los Millonarios.

Después partieron hacia el hotel, donde unos 50 hinchas esperaron la delegación y le apuntaron sus insultos al entrenador riverplatense. “¡Volvete a Boca!”, le gritaron algunos, al tiempo que otros lo acusaban de ser el responsable de los alejamientos del “Burrito” Ortega y de Diego Buonanotte. “Dejen de jugar con los sentimientos de la gente!”, fue otra de las quejas repetidas hacia un plantel herido, en una noche que River sufrió pesadillas despierto.