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Racing-Talleres: clásico en emociones, pero pobre en el reparto

Mano a mano. Los dos se repartieron aciertos, errores y puntos. Pero en ambos equipos quedó la sensación de que pudieron haber logrado más. Las diferencias en la cancha pasaron por los pies de Carabajal (Talleres) y Vilchez (Racing).

29 de marzo de 2012 a las 08:10 a. m.
Hugo García
Racing-Talleres: clásico en emociones, pero pobre en el reparto

El telón cayó lento y piadoso. Compasivo, si se quiere. El duelo de historias y derroteros dio parda. Talleres le prometió una pesadilla a Racing cuando Gabriel Carabajal se hizo presente con su impronta, y Racing sorprendió a todos al salir del 0-1 –en inferioridad numérica por la expulsión de Lucas Oviedo– con una reacción que lo llevó al empate.Es cierto que ambos necesitaban una victoria, pero quedó la sensación de que el 1-1 no "mató" a nadie. Ambos vivieron de sus virtudes y se perdieron con las limitaciones.

La Academia podrá tomar el valor moral del resultado para potenciarse en los números e incrementar su registro de dos puntos. Y “el Matador” podrá decir que sus conflictos de personalidad no le salieron tan caros, y que ante Santamarina de Tandil podrá tirarse nuevamente a la punta. Claro, pensando en que Crucero del Norte, no venza, al igual que Defensores de Ramallo.

Sin embargo, en la voz de los protagonistas, la parda no se dio. “Era una buena oportunidad. Debimos ganar. Pero seguimos en carrera”, comentó Carabajal, dueño de una gran primer tiempo, en sintonía el DT Arnaldo Sialle, quien se fastidió mucho por el partido que se le escapó a la T.

"Tuvimos una gran reacción e hicimos méritos para ganar", sumó Germán Noce, referente albiceleste, en la misma onda que su DT Gustavo Coleoni, para quién nunca será un partido más ante Talleres (jugó en el semillero, se formó como DT y lo dirigió y debió irse cuando le prometieron quedarse). Por eso, quizá el festejo, y por la reacción de la Academia.

Carabajal y Vilchez

Fue una velada agradable, entretenida. La puesta en escena le permitió a la gente consumir dos historias que algún recuerdo van a dejar. Donde hubo asombro había que buscar a Carabajal y a Vilchez.

El pibe albiazul es un atorrante y el delantero académico, un goleador feroz. Son de esos que hay que buscar donde se hace el silencio. El que solo interrumpe por el "uuuh" de los propios. Ese sonido que premia al tipo que hace lo impensado. Como ese surco que dejó el volante albiazul por la banda derecha y la cantidad de pisadas que valieron la expulsión infantil de Lucas Oviedo, y las amarillas que condicionaron a Albano Becica y a Ariel Mascambroni.Estaba para que fuera una historia más rica, pero los capítulos siguientes no se escribieron. Al frente, Vilchez tuvo bastante letra para editar su relato. El fondo albiazul le permitió recibir y darse vuelta varias veces. Cambió de frente cuando pudo, y las veces que quedó frente al arco siempre quedaba la sensación de que haría un gran gol. Al final cumplió con el 1-1. Alcanzó hasta ahí, como la influencia de Carabajal.

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