Racing de Córdoba puso más ganas que juego
La Academia no pudo con Desamparados. El equipo de Nueva Italia no tuvo lucidez para romper el 0 a 0 ante los sanjuaninos. El esfuerzo del final, y el quedo del rival, no le alcanzaron.
"No jugamos bien en el primer tiempo. Después intentamos de todas formas pero no fue suficiente. Lo que más rescato de este partido es que volvimos a sumar". Cortito y al pie. Marcelo Bonetto salió a los pasillos del Miguel Sancho, enfrentó a los micrófonos y dejó su reflexión sobre el 0 a 0 entre Racing y Desamparados de San Juan. El técnico de la Academia contestó un par de preguntas más, dio media vuelta y se perdió en el vestuario local.
La brevedad del análisis y un gesto adusto evidenciaban disconformidad.
Durante la semana, Bonetto había remarcado dos cuestiones: la importancia de que Mauro Velárdez tiene para el funcionamiento de su equipo, y lo difícil que es intentar jugar al fútbol en un piso tan maltrecho como el del estadio de Nueva Italia. Lo que no sabía el entrenador, aunque tal vez lo contemplara en sus presagios, es que ambas variables resultarían decisivas ante los cuyanos.
“Lo mío no fue positivo”, reconoció “el Abeto”, quien junto a Jonatan Artura eran los encargados de poner la cuota de buen fútbol en el Albiceleste. “Con ‘el Jony’ no tuvimos una tarde como esperábamos. Nuestro primer tiempo fue opaco y en el segundo lo buscamos pero ellos se cerraron bien y no pudimos anotar”, agregó el enganche, quien sólo estuvo una hora en el campo de juego. En ese lapso, poco y nada pudo hacer.
Velárdez no tuvo la colaboración que necesitaba de parte de los otros volantes y se retraso demasiado para tomar el balón. Así y todo, el "11" generó la chance más clara en el primer tiempo, cuando apuró a Mauricio Del Cero y alcanzó a puntear el balón ante la salida del arquero Aguiar, que miraba resignado la resolución de la jugada cuando Daniel Díaz hizo el último esfuerzo para impedir el gol. Iban 19 minutos y por entonces la supremacía del Víbora, que gobernó el medio campo en el cuarto de hora inicial, empezaba a ser sólo un mal recuerdo.
Del enganche al tridente
No se fue contento Velárdez cuando Bonetto lo sacó. Ni siquiera saludó a Diego Velázquez, su reemplazante, quien entró para formar un tridente ofensivo con Rivero y Olivera. Lo cierto es que el empate no se quebraba después del entretiempo y ya habían quedado atrás 13 minutos soporíferos, en los que Racing buscaba sin ideas y Desamparados esperaba atrás.
“Tuvimos un bajón físico. No fue que nos conformamos temprano”, argumentó Darío Tempesta, el DT de los sanjuaninos, luego del encuentro. No sonó muy convincente. Se sabe que la audacia no es el valor que el ex conductor racinguista más les inculca a sus dirigidos. Así y todo, el aguante le salió bien.
"Ellos se defendieron bien atrás, con mucha gente, y se nos hizo muy difícil llegar", reflexionó Alexis Olivera, el goleador académico, que ayer se quedó con las ganas de festejar. Pudo haberlo hecho a los 21 minutos del complemento, luego de que Aguiar tapara abajo a Rivero y de que Velázquez le pegara defectuoso y permitiera el despeje de un rival. Pero el tercero de los "tres tiros", el suyo, tampoco explotó en el arco rival.
“La cancha siempre estuvo igual, no podemos echarle la culpa por el empate”, dijo Raúl Sanzotti, arquero y capitán de Racing. Pero fue Rivero, el mejorcito del equipo, quien dio en la tecla: “Sobraron ganas, pero faltó juego”. Otra vez será.
Fuera de juego
¿Clásico en Nueva Italia? La dirigencia de Racing ratificó ayer su pretensión de que el partido entre la Academia y Talleres del próximo 10 de octubre se juegue en el Miguel Sancho. "Es nuestro derecho y vamos a gestionarlo con el Cosedepro. Además, el año que viene jugaremos aquí sí o sí, por los arreglos del Chateau", argumentó el vicepresidente Gustavo Cermak. Hay algunas exigencias de Bomberos que deben cumplimentarse para que sea habilitada la capacidad máxima (15 mil lugares) del escenario racinguista. En ese caso, a Talleres le darían 5 mil localidades entre populares y plateas.¿Y los alcanzapelotas? Llamó la atención la ausencia de los pibes que habitualmente cumplen esa función. Matías Pesci, hijo del utilero de Racing, tuvo que oficiar de improvisado auxiliar del arquero académico Raúl Sanzotti.El veedor. El ex árbitro Gustavo Bassi, encargado de calificar y designar a los árbitros del Argentino A, estuvo evaluando la tarea de Ariel Montero. "Preguntar por el córner del final", pudo leerse en la libreta de apuntes del "Colorado".

