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Qué es de la vida de… Mundial: Dennis Bergkamp, el holandés que no quería volar

El delantero, dueño de una peculiar fobia, fue uno de los mejores definidores de la historia. Su apellido es sinónimo de delicadeza. También de frialdad, dentro y fuera de la cancha.

06 de julio de 2018 a las 08:18 p. m.
Qué es de la vida de… Mundial: Dennis Bergkamp, el holandés que no quería volar

Holandés. Católico. Futbolista. Goleador. Terrenal. La vida de Dennis Bergkamp se puede resumir de ese modo. Aunque su vida dentro y fuera de la cancha es mucho más que eso. Los hinchas de Ajax y de Arsenal lo aman. En Argentina no tanto. Menos, "Ratón" Ayala y "Lechuga" Roa. Es que este rubiecito dominó una pelota complicada, entrando al área albiceleste, metió un golazo y eliminó a nuestra selección en cuartos de final de Francia 1998.

Pero la historia de Bergkamp contiene los 309 goles que marcó entre Ajax de su país, Inter de Italia, Arsenal de Inglaterra y el seleccionado naranja. Y también posee una particularidad: odiaba los aviones. Es bastante llamativo el detalle, pensando en que futbolísticamente era un jugador de "alto vuelo".

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El bueno de Dennis sufre aerofobia. Su temor a volar en avión surgió precisamente a bordo de uno de ellos. Como integrante de la selección de Holanda que debía viajar a Estados Unidos para el Mundial de 1994, hubo una amenaza de bomba que demoró muchas horas el vuelo. Luego, ya sobre el océano Atlántico, la máquina padeció varias turbulencias. Y, entre ellas, ingresó en un pozo de aire, que dejó al avión en caída libre por unos 10 segundos.

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La experiencia fue terrorífica para la gran mayoría de los pasajeros de ese instante. Pero sobre todo para Bergkamp, que decidió no volver a viajar nunca más en avión. De hecho, cuando firmó contrato con Arsenal, una de las cláusulas que impuso fue que no viajaría con el resto del plantel, si este lo hacía en avión. En esos casos, él se trasladaría en auto o tren.

Dennis fue un tipo terrenal. Hijo de un electricista y una ama de casa, nació un 10 de mayo de 1969 y creció en una casa católica. Y su presencia en la iglesia era una imagen constante. A los 11 años comenzó a jugar en Ajax, donde rápidamente comenzó a destacarse. Llegó a Primera División a sus 17 años. Y se volvió figura.

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Su destreza para definir en el área, su delicado sentido para convertir, su capacidad para resolver en poco espacio. A Bergkamp le sobraban atributos. No en vano ganó cuatro títulos con el equipo de Amsterdam (cuatro locales y dos internacionales).

Además, con Holanda también se destacó a temprana edad. Su nivel promovió que varios equipos grandes de Europa lo quisieran comprar. Entre ellos, Barcelona y Real Madrid. Y ahí jugó Johan Cruyff, muy identificado con el equipo catalán. Convenció a Dennis que no fuera al Merengue. Aunque el pase al Barsa tampoco se dio.

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El destino fue Inter de Italia, que le ganó la pulseada a Juventus. Para Bergkamp, el desafío era poder jugar en la que consideraba la mejor liga del momento: la italiana. Pero no todo funcionó como imaginó. Hizo goles, pero el estilo de juego del equipo era más defensivo que acorde a Dennis. Además, su personalidad fría, distante y tímida no iba con la expresiva de los italianos.

Estuvo apenas dos temporadas y su capacidad goleadora apareció a cuentagotas. De todos modos, el delantero marca que esa experiencia lo mejoró como jugador profesional.

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El Arsenal inglés entendió que su manera de jugar era ideal para la Premier League. Y no se equivocaron. Bergkamp se reencontró con su mejor forma futbolística y la casaca 10 con su apellido en la espalda quedó rápidamente vinculadas al festejo de goles.

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Disputó 11 temporadas con el equipo londinense y logró 11 títulos en diversas competencias inglesas. Sólo le quedó en el debe alguna celebración a nivel internacional con el equipo que dirigió durante mucho tiempo el francés Arsène Wegner.

El entrenador lo reposicionó en el campo de juego a Bergkamp, retrasándolo unos metros. Su visión de juego y su capacidad de pase lo transformaron en un tremendo asistidor de jugadores como Thierry Henry, Fredrik Ljungberg o Ian Wright. Claro que tampoco se olvidó de hacer goles: marcó 120 tantos con la casaca de los "Gunners".

Disputó dos Mundiales con su país (cuartos de final en Estados Unidos 1994 y cuarto puesto en Francia 1998). Además, jugó tres Eurocopa, con dos semifinales. Recibió 19 distinciones individuales y es autor de verdaderas joyas en cuanto de definiciones.

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Después, tuvo un breve pasaje como integrante de diversos cuerpos técnicos en Ajax y la selección holandesa. En el equipo de Amsterdam estuvo como asistente técnico hasta diciembre pasado, cuando lo malos resultados de Ajax provocaron el despido del cuerpo técnico.

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Hoy disfruta de la vida en familia, con su esposa Henrita Ruizendaal (están casados desde 1993) y sus cuatro hijos (tres mujeres y un varón).

Es una leyenda en Arsenal y en el ingreso al estadio Emirates hay una estatua que recuerda a Dennis. Además, es considerado el cuarto mejor jugador de la historia de Holanda, detrás de Cruyff, Van Basten y Gullit.

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Su mejor gol

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