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Por ahora, no queda otra que seguir admirando a Messi

Dependencia. El rosarino ratificó la gran diferencia que hay entre él y la mayoría de sus compañeros. Sólo Agüero puede seguirlo. Sabella debe armar un buen equipo para potenciarlo.

01 de marzo de 2012 a las 10:33 a. m.
Enrique Vivanco
Por ahora, no queda otra que seguir admirando a Messi

Lionel Messi, "la Pulga Atómica", volvió a mostrar todo su asombroso poder para obligar a radicalizar elogios y para preguntarse hasta qué punto Argentina depende de sus asombrosas dotes.

El resultado ante Suiza lo incluye por entero. En todos estuvo su genio y su pie izquierdo, y su capacidad para modificar semblantes. ¿Qué rostro hubiera tenido Sabella si el rosarino no hubiera aparecido en el primer gol y en los cinco minutos finales?

¿Cuánto respalda un triunfo tantas otras variantes que el técnico realizará en su proceso de estudio y análisis para armar el mejor conjunto?

Se hace necesario reiterar la certeza de lo medular que resulta Messi en este equipo y la apariencia de sus compañeros ante su gigantesca figura. Sólo "el Kun" parece ponerse a su sombra y no quedar opacado.

Esto obliga a reiterar las preguntas sobre el nivel de dependencia que Argentina tiene por él en materia ofensiva y cuál es la postura de Sabella para armarle un entorno que mejore con su presencia y que también lo motive para llevarlo a alturas insospechadas.

Argentina, en defensa, pasó sobresaltos, pero en líneas generales tuvo una respuesta correcta. El cordobés Campagnaro marcó más que Zabaleta aunque se proyectó menos. La dupla Garay-Fernández respondió con su envergadura física: en lo alto no claudicó pero cuando la pelota reptaba no estuvo tan segura. Fue evidente que Sabella apostó a lo seguro.

Braña y Mascherano, dos rudos, actuaron de bastiones, de escalas complicadas para el medio campo suizo. Con ellos, el técnico buscó respaldar una defensa con sólo un entrenamiento en sus espaldas y corrió el riesgo de tener poco la pelota (como sucedió) en la mayor parte del partido.

"Maxi "Rodríguez mostró por qué es suplente en Liverpool y Sosa acompañó, pero en un plano que no lo ubica como elemento desequilibrante o compañía confiable de Messi. Por su actual nivel, Agüero es el que mejor capta las ondas que emite "la Pulga". Está veloz, toca y devuelve el balón rápido y bien, y puede doblar alguna resistencia.

Este proceso de prueba y error, más habitual hoy por la necesidad de formar un equipo base, continuará inclusive en las eliminatorias. Sabella se equivocará tanto como los jugadores por los que apueste. Y de las equivocaciones alumbrará la formación que puede promover una aparente contradicción: si Argentina arma un buen equipo potenciará, como ya se dijo, las enormes cualidades de Messi como elemento de desequilibrio, pero a la vez se quitará el peso de esa incómoda dependencia para sobresalir como conjunto y mostrar más armas ante la victoria.

Eso podría llegar con el tiempo. Por ahora, no nos queda otra cosa que seguir admirando las fantasías de un pibe que siempre luce alumbrado.