"Picadito" en la calle entre hinchas argentinos y brasileros
En la puerta de la concentración argentina, el viernes a la tarde la nota la dieron los hinchas “normales”, no los polémicos barras.
Pretoria. Los policías sudafricanos se dieron por vencidos y terminaron cerrando la calle. No les quedó otra ante tanta pasión de los hinchas argentinos y brasileños que el viernes amenizaron el aguante a la selección, primero con un desafío de canciones y luego con un picado, que ante las puertas cerradas de la selección, fue el único fútbol que se pudo ver en la tarde sudafricana.
El barrio residencial donde se encuentra el Centro de Alto Rendimiento de la Universidad de Pretoria tiene calles arboladas con amplias veredas de pasto sin cordón cuneta, y grandes casas con cercos verdes. No parece que a menos de 500 metros de ese lugar haya un ruidoso centro comercial, con decenas de bares donde parte de los miles de alumnos que estudian en la universidad se recrean y hacen sus compras.
Desde que Argentina está alojada en el HPC, el apacible barrio de Hatfield vio alterada su tranquilidad por la gran cantidad de medios y de hinchas que permanecen apostados frente al ingreso al predio. Pero el viernes, el frenesí rozó el máximo y los controles del lugar debieron hacer malabarismos para encausar la situación, hasta que no les quedó otra que cortar la calle e, incrédulos, limitarse a observar. Claro, antes se enojaron bastante para evitar que algún hincha, periodista, fotógrafo, camarógrafo o asistente tuviera un incidente con un auto.
Es que quienes ayer fueron hasta la concentración con el objetivo de enterarse de algo de lo que Maradona había planificado, se encontraron con dos grupos de hinchas, uno de argentinos y otro de brasileños, que primero armaron una guerra de canciones y después jugaron un partido en medio del pavimento con arquitos marcados con bolsos. Los muchachos se hicieron amigos en la noche de Pretoria y fueron hasta donde está Argentina con el ánimo de alentar, pero terminaron jugando al fútbol, y los presentes al menos pudieron ver algo del deporte más popular, aunque los intérpretes no fueran ni por asomo los seleccionados.
Por si fuera poco, a metros de donde ellos se raspaban a patadas, un grupo de asistentes de equipos de transmisión de canales argentinos improvisó una choripaneada junto a un alambrado. Todo eso, más la presencia de un hincha santafesino vestido de gaucho que se ha transformado en un clásico cuando Argentina afronta este tipo de competencias, sirvió para matizar la caída de la tarde, que tras otro día soleado dio paso a un noche fresquita.
Esperar hasta el domingo
En los trabajos que ayer tampoco pudieron verse, Maradona insistió con movimientos con pelota pero sin parar un 11 fijo, algo que podría hacer este sábado. Milito se movió diferenciado, pero se recupera bien de su esguince de tobillo.
El domingo, la práctica del seleccionado podrá ser observada por la prensa, y a través de la Embajada en Sudáfrica se invitó a unas cinco mil personas, para que los jugadores sientan el aliento, mientras que también estarían chicos de las escuelas de Soweto que Maradona visitó en enero último.
A una semana exacta del debut argentino ante Nigeria, la ansiedad crece entre el aguante de los hinchas, las polémicas por los barrabravas que siguen llegando y reclamando, y una selección que busca su excelencia en un lugar con todo lo necesario para alcanzarla.