Para Baldassi, los dichos de Maradona fueron pocos felices
Baldassi dijo que Diego discriminó a Andrea Bocelli y que debería disculparse con su asistente. El juez regresa contento.
Johannesburgo. Héctor Baldassi estaba feliz el martes cuando partió rumbo a Argentina luego de su experiencia mundialista. El árbitro cordobés no hacía ningún intento por ocultar su satisfacción, que le brotaba del rostro minutos antes de embarcarse, junto a sus asistentes Hernán Maidana y Ricardo Casas, desde Johannesburgo a Madrid, para luego volar a Ezeiza.
Tenía sus motivos para estar así, pero en medio de la charla había que preguntarle sobre las duras críticas que había recibido de Diego Maradona, quien la semana pasada había calificado de "horrible" su actuación en España-Portugal. Cuando se le consultó qué pensaba, Baldassi respondió: "No pienso nada. Me parece lamentable que se haya mofado de una persona con una discapacidad como es Andrea Bocelli, que es un gran cantante. Y mofarse así de mi asistente, que estuvo acertado en la jugada, no vale hablar de otras cuestiones. Debería analizar el acto de discriminación que hizo y me parecen poco felices sus dichos en ese aspecto. Pregúntenle a él por qué dijo eso".
Cuando se le recordó que Diego había aclarado que era su amigo, Baldassi afirmó: "Con amigos así... teníamos una relación buena, de respeto, pero me parece que va reflexionar algún día y no sé si pedirá disculpas, porque ya no sirve de nada, pero el tema es pedirle disculpas a mi asistente. Eso lo valoraría, más allá de que se haya mofado de la discapacidad de una persona que perdió la visión jugando al fútbol (Bocelli tenía un glaucoma y a los 12 años quedó ciego por un pelotazo)".
Luego, se le hizo notar que, en contrapartida, Javier Castrilli, quien lo había cuestionado antes del Mundial, destacó su actuación, y el cordobés señaló: "Dejalo, qué querés que te diga, los elogios ya no sirven. Dije que este muchacho es un panqueque y ahí está. Había dicho que yo venía por cinco minutos. Lo bueno de esto es que yo no cambié la forma de ser, de dirigir, y vine acá, chueco como soy, desgarbado, riéndome... Era el único tipo que besaba la pelota cuando entraba, porque así daba la felicidad de sentirme en un Mundial. Sabés lo que es estar ahí en el medio con semejante equipo, estructura, televisación... Quiero agradecerle a la AFA esta posibilidad que me dio de representar a mi país. A Fifa, a mis preparadores físicos, mis kinesiólogos, esta chance que me dieron de quedar en la historia del arbitraje mundial.
–¿Qué sensaciones tenés?–Las mejores, quedamos en la historia del Mundial e irnos de acá junto a Hernán y Ricardo con cuatro partidos en el hombro es una sensación extraña, porque si al principio me decías que iba a dirigir cuatro partidos yo te decía si me estabas tomando el pelo. Hicimos las cosas bien, nos consideraron muy bien. En los arbitrajes nos han considerado de menor a mayor, eso nos da la pauta de que estuvimos muy bien. Después, nunca objeto nada, nos tenemos que volver y me parece excelente el torneo que hicimos.
–¿No les dieron ninguna explicación por qué vuelven?–No, no te dan ninguna, esto es normal de Fifa y uno acepta este tipo de cuestiones. Nos felicitaron por nuestro trabajo y punto. Hicimos las cosas bien.
–¿El momento más difícil?–El más difícil fue haber visto la mano esa en el penal de Serbia-Ghana, porque si no veía esa mano creo que me volvía. Es una decisión en una jugada que en televisión se ve muy fácil pero en la cancha fue dificilísima. Tuve más intuición que haberla visto con más exactitud como se ve en la televisión. Y gracias a Dios tuvimos ese acierto y eso nos dio fuerza. Aparte es el primer partido, donde vos estás atado. Después uno se fue soltando y terminé controlando el último tirando ley de ventaja donde a mí me gusta, manejando el partido como yo lo siento. Esa es la satisfacción, no cambié mi estilo.
–Tuviste el reconocimiento de Portugal y de España...–Los tuve de todos los equipos que me tocó dirigir. La satisfacción vino no sólo por el reconocimiento de los equipos sino también de la Fifa, de mis colegas. Ellos reconocen muchísimo nuestra tarea. En la previa de España-Portugal, cuando salió la designación todos decían "game very strong" (partido muy fuerte), y cuando volvimos de Ciudad del Cabo nos felicitaban. Es una satisfacción grande que yo me llevo de los colegas, que es la medida y es el termómetro en el cual sabés si dirigiste bien o mal.
–¿Y de los jugadores también recibiste reconocimientos?–También. Una de las satisfacciones que tengo es que le gané a no sé cuántas cámaras en la cancha. Hablan de una expulsión de un jugador de Portugal que no fue. Y si un jugador que expulsás viene al final a reconocerte la equivocación que tuvo, y... no hay más palabras. Me ufano de decirlo que hemos hecho las cosas bien.
–¿Vas a seguir dirigiendo?–Obvio, aunque ahora me voy a tomar un descanso.
–¿Cómo los trató Sudáfrica? ¿Qué impresión se llevan?–Entramos en la historia del primer Mundial que se juega en continente africano. Nos trataron bárbaro, el lugar era espectacular. Estamos felices. Llegué feliz y me voy mucho más contento. Lo disfruté al máximo, con mi forma de dirigir. Fui yo, no dibujé nada, dirigí de la misma manera que en Argentina.
–¿Qué nivel tuvo el arbitraje?–Hasta que termine el Mundial no opino de eso. Después del Mundial, me sentaré, iré a chatear a Mundo D con los lectores otra vez y debatiremos o hablaremos.
–¿Cómo se vive una eliminación de tu selección en el campamento de los árbitros?–Yo lo viví con unos auriculares puestos para que no me cargara nadie. Lo vivimos mal, nos sentimos apenados, es nuestra selección. No esperábamos esto. Siempre dije que mi selección llegaba entre los cuatro finalistas. Y no pudo ser así.
–Ahora deberás arbitrar algún partido de la Copa Córdoba...–Voy a descansar y a prepararme para el 8 de agosto cuando empiece el campeonato de Primera División. Hay semifinales de la Libertadores, a lo mejor me toca. Vamos a ver.