Para Argentina comenzó la fiesta de la vendimia
Triunfazo argentino. “Que de la mano de ‘Leo’ Messi, todos la vuelta vamos a dar”, gritaron los hinchas en Mendoza. El capitán de la selección dio cátedra una vez más. Además de convertir dos goles, fue clave para golear a Uruguay.
Para la selección argentina comenzó el tiempo de la cosecha. Con un Lionel Messi maduro, a punto, el equipo albiceleste adelantó anoche las festividades típicas de Mendoza y le dio un impulso fundamental a una gestión que tiene como objetivo mediato ese equilibrio tan deseado y que empieza a dar sus frutos.
"La Pulga" fue el jugador diferente de la noche en el remozado estadio Islas Malvinas. No hubo garra charrúa que aguantara sus gambetas, por más que entre Walter Gargano y Egidio Arévalo Ríos lo hayan "cascoteado" a más no poder. Cada aparición del delantero rosarino encendió a un público ávido de sus gambetas, como esa apilada maradoniana del primer tiempo que terminó con la pelota rozando el travesaño.
Messi fue enganche, estratega, casi un jugador de Play Station cada vez que quebró la cintura en tres cuartos de cancha para desairar a un adversario. Messi fue delantero cuando pisó el área rival con decisión para buscar la descarga de Ángel Di María y quebrar la resistencia uruguaya cuando se jugaban 20 minutos del segundo tiempo y la gente comenzaba a impacientarse.
En los pies del “10” también arrancó la jugada del segundo gol, que “el Kun” Agüero anotó a los 29 minutos, con escala previa en Di María. El tiro libre que se coló abajo y a la izquierda, imposible para Fernando Muslera, fue el broche de oro de una noche inolvidable.
El empeño de los uruguayos no fue suficiente, porque al "Maestro" Tabárez varios de sus alumnos se le hicieron la chupina. Diego Forlán, Luis Suárez y Edinson Cavani no le dieron al equipo ese valor agregado que le permitió llegar al cuarto puesto en el Mundial y levantar la Copa América 2011. ¿Se acerca el final de un ciclo dorado?
Puesto al pie de la Cordillera, el clásico del Río de la Plata no tuvo nada que ver con aquella noche triste del año pasado en Santa Fe. El mejor Messi tuvo acompañantes de lujo en Di María, Agüero y “el Pipita” Higuaín, y también un soporte estratégico. Mascherano se pareció mucho más al de Barcelona, y Gago no desentonó, aunque se excedió en algunos lujos y no logró comprometerse más en ofensiva.
¿La defensa? Con los sofocones de siempre por el lado de los centrales, pero con más proyección por las puntas y algo más de seguridad colectiva. Ya lo había dicho el mismo Tabárez: aunque casi con idénticos jugadores, el conjunto de Sabella muy poco tenía que ver con aquel cúmulo de individualidades que administraba "el Checho" Batista. Entre aquel gesto incrédulo que recorrió el mundo y la salida triunfal de anoche, pasaron mucho más que 15 meses para Messi. Con un liderazgo que se va consolidando, "la Pulga" dio cátedra una vez más. El público mendocino, agradecido. Y el cántico retumbó cerca del Cerro de la Gloria: "Que de la mano de 'Leo' Messi, todos la vuelta vamos a dar".

