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Paciencia y trabajo, las grandes claves

Volvió el frío y volvió el fútbol a Córdoba. Como en los viejos tiempos de los Neder Nicola, los equipos de nuestra ciudad se enfrentaron entre sí. Esta vez Estudiantes de Río Cuarto reemplazó a Belgrano.

20 de julio de 2010 a las 09:55 a. m.
Enrique Vivanco
Paciencia y trabajo, las grandes claves
Primer rodaje. Los cuatro cordobeses del cuadrangular mostraron caras distintas. Todos tienen que ajustar detalles. // Foto: Sebastián Salguero

El frío trajo el fútbol y el fútbol mostró lo más parecido a lo que se veía muchos años atrás cuando el aperitivo de las competencias nacionales lo daba el torneo Neder-Nicola. Este certamen no hacía otra cosa que reunir a los hinchas en la mesa en la que se empezaban a orejear las cartas que iban a mostrar los equipos de Córdoba.Antes, las cuatro hinchadas se reunían en un solo estadio y compartían alegrías y broncas según el resultado. Obviamente, también había incidentes.La profundización de éstos degeneró en esta realidad que muestra como un logro la presencia en un partido de la hinchada visitante. Pensar hoy en una foto con cuatro hinchadas en una cancha es una locura. Pero que simpatizantes de Instituto y Racing hayan compartido sensaciones en el Estadio Córdoba o que los de Talleres hayan recibido en su casa a los de Estudiantes es un pequeño avance.

Desde ese contexto afloran otras consideraciones, las puramente futbolísticas. Quedó bien parado Marcelo Bonetto con una propuesta incisiva para recuperar el balón, y eficiente en la red de Carranza. Racing tuvo jugadores disciplinados para defender y animosos para salir rápido en ataque, Respondieron bien Fernández y Lazzaroni en defensa y Valero y Liendo 10 metros más adelante. En ese cuadrado de hombres se protegió, primero, y después se organizó para buscar el gol.

Racing liquidó el partido por virtudes propias y también por errores ajenos. Instituto ofreció muchas ventajas atrás y un llamativo desorden colectivo. En un debutante de temporada sólo se puede exigir un esbozo de armonía, lo primero que atiende un entrenador a la hora de presentar su equipo. La Gloria tuvo gestos aislados de Romero o de Zapata o definiciones truncas de Ribolzi y nada más. Pero la exigencia no debe ser desmesurada. Instituto vive una transición. Tiene a Claudio Vivas, técnico nuevo, y a un plantel reformado en plena etapa de adaptación. El futuro determinará si tantos cambios traen buenas noticias a Alta Córdoba.Similares características a la de Instituto presenta Talleres. Milagros no se pueden hacer, dijo Héctor Arzubialde. Es cierto. El club de barrio Jardín vive una transición tras otra. Mueve sus piezas en todos sus niveles a una velocidad inusitada. Otros directivos, otro entrenador y muchos nuevos jugadores. El ensamble será complicado al margen de las ganas y de las calidades de cada uno. El gol que recibió Requena se inscribe como una anécdota en un escenario en el que Talleres deber superar muchas otras adversidades. Y luego festejarlas.Tuvo enfrente, una imagen diferente. Estudiantes de Río Cuarto  tiene en su álbum casi las mismas figuritas del año pasado. El equipo del Imperio practica la austeridad como un dogma. Hugo Mattea lo dirige. Sabe de memoria el nombre, apellido, sobrenombre y señas particulares de sus jugadores. Los tiene desde chicos. Su desafío es ayudarlos a que se hagan grandes. La continuidad le juega a favor.Ya sea en Instituto o en Talleres, en Estudiantes o en Racing, paciencia en los hinchas y más trabajo para el resto es lo que se recomienda para enfrentar los inviernos del fútbol. Los paladares más exigentes deberán esperar. El frío nunca ha sido buen socio para compartir buenos menús deportivos.

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