Pablo Guiñazú: Volví a sentirme jugador
"El Cholo" disfruta de su regreso al fútbol argentino. Luego de la fractura del maxilar, se recupera (dice que está 8 puntos) y agradece a Talleres.
El Mundo Talleres tiene su costo y vaya si lo pagó Pablo Guiñazú. Hizo de todo para jugar en el club del que es hincha, pero el sueño se convirtió en pesadilla. La fractura en el maxilar inferior izquierdo lo paró más de un mes y su recuperación, tremenda.
Tuvo que alimentarse con líquidos, perdió peso. Casi que empezó de nuevo, como si fuera un pibe. De ahí renació para sumarse a un Talleres líder.
“Disfruto cada día. Aparte con los compañeros del plantel de Talleres todo se hace más fácil y más alegre. Trato de disfrutar a pleno. En cuanto al equipo firmaba en el acto antes de arrancar si sabía que iba a ser puntero y con ventaja. Uno, cuando empieza, lo hace con mucha ilusión y ganas. No es que se pierdan, pero con el correr de los resultados, se va administrando. La verdad es que se trata de una satisfacción enorme. Este grupo trabaja con todo. Ustedes lo ven en el día a día. Tratamos de estar a la orden del profesor y hacerle la tarea difícil de elegir. Eso engrandece al grupo”, contó.
–El regreso es una de las historias que más interesa en el fútbol: se anhela hasta que se concreta y atrapa a miles. La recuperación transcurre en privado y, a veces, con dolor. ¿Cómo fue la tuya?–Por la fractura, me tuve que alimentar con líquidos. Con una bombillita. Fue bravo. Por eso sucede que el jugador termina agradeciendo a su gente, a los cercanos, que apoyaron en ese momento tan duro. Fue así. En los primeros 10 días fue a puro líquido. Perdí seis kilos. Para un deportista perder ese peso es terrible. Los fui recuperando de a poco. Pude masticar algo recién a los 45 días. Hasta ahí la comida había sido siempre licuada. Luego, empezó a ser más espesa. Fue duro. Me sentía bien en todas las partes del cuerpo, pero era diferente por la manera en que tenía de alimentarme. La verdad es que me puse un poco triste, pero la fuerza que le puso este grupo y mi familia, sobre todo mis dos hijos, hizo todo más llevadero para poder estar a disposición. Hoy lo disfruto. Por la fuerza que me dieron ellos, porque uno ya está bien.
"Fue un proceso difícil en el que pasaron muchas cosas por la cabeza. Les agradezco a todos los que estuvieron cerca. A estos fenómenos que desde que llego acá. hasta los de seguridad. Me dan una fuerza terrible. Por eso estoy parado acá, hablando así. De este orgullo de ser parte de Talleres".
“El Cholo” se volvió un tipo querido. en su convalecencia, alentó a todos. Strahman lo rescató sobre todo cuando no convierte. Es más, al momento de pasar lo miran como pidiéndole permiso. Hasta el propio Solis.
–Volviste a empezar...–Sí. Es lo que no se ve, como vos decís, es el hecho de volver a sentirse jugador. Es la otra parte. empecé a entrenar a los 15 días. Trotar, no sentir nada, un poco de gimnasia de no hacer fuerza con la boca. Entrenar pero sin pelota y sin contacto. Y el fútbol, lo es. Es un deporte de contacto. De luchar, saltar, trabar. Fueron casi 40 días de físico. Luego, pasado ese tiempo me emocioné un poco más. Volví a sentirme jugador. Volví a nacer, en lo futbolístico. Sentirle el olor a la gramilla, pegarle a la pelota. Eso me pagó todo. Parezco un chico como me dicen los jugadores y mis amigos. Me río, me tiro. Me gusta que propongamos siempre y me molesta cuando el rival no lo hace, sobre todo cuando puede. Es algo muy lindo. Jugamos al fútbol, dependemos de esto. Sentirme jugador nuevamente fue maravilloso.
–De uno a 10, ¿en cuánto estás?–En 8 puntos, quizá 8 y medio. Uno va mejorando de acuerdo a como pasan los días, los entrenamientos y los partidos. Estoy cerca de ponerme en 9 o 10 puntos. A partir de ahora ya estoy para ayudar al grupo y a los compañeros. Cada vez que me toque jugar voy a entregar la vida y el alma porque cada compañero se lo merece.
–Si costó volver, también administrar la ansiedad...–Sí. Tal cual. Yo llegué con mucha ilusión a este proyecto y al tercer día me fracturé. Fue rápido y mucho, el tiempo para recuperarse. Una molestia son cinco o seis días; esto fue 45 días. La ansiedad fue mucha. Ahora estoy normal, tratando de ayudar. Dentro y afuera. Porque hay muchos jóvenes que tienen potencial y a veces hay que explicarles lo que puede ser mejor. Tiene que aportar su granito de arena porque este club es muy grande y hay que dar gracias a Dios de ser parte.