Optimismo, entre mate y mate
Un Centenario lleno espera el gran partido de Uruguay ante Argentina. Los hinchas podrán entrar con el “porongo” y su esperanza.
Con el mate y el termo sí, eso está permitido. El operativo de seguridad de hoy, en el Centenario, contempla que los casi 57 mil uruguayos puedan ir a la cancha, si quieren, con el equipo para unos amargos. Serán custodiados por unos 800 policías, apostados alrededor y dentro del estadio porque creen que el partido más dramático de los últimos años será de máxima tensión.
Ayer, el calorcito montevideano hizo que el día de la previa se calentara de a poquito. Pero hoy, quién lo duda, el clima será un infierno. Las señales son claras: estadio lleno, televisación por canales abiertos a todo el país, y hasta la campaña electoral detenida, en un parate que los candidatos "aprovecharán" para ir a la cancha. Hasta está listo un viaje desde Bella Unión, la localidad más lejana de Montevideo, que con dos colectivos repletos viajaron toda la madrugada de hoy para llegar a las 7 a la ciudad. Uruguay se detendrá.
Manuel Gil, "Manolo", un cordobés de Embalse no se quiere perder el choque. Llegó el lunes y ayer fue hasta la sede de la Asociación Uruguaya de Fútbol. Con 50 dólares en el bolsillo, está decidido a entrar al Centenario. "Voy a ir –dice–, como fui a ver la final de Alemania y Argentina en el Azteca en 1986". ¿Cómo hizo para ser testigo de semejante hecho histórico? "Con un revendedor a 100 dólares, cuando valían 10", recuerda.
Mundo D, como todos los medios apostados en Montevideo (unos 250 periodistas acreditados, que desbordaron la sala de prensa y pusieron de mal humor a don Carlos Buffa, el responsable de las credenciales) viven la vigilia a cada paso. En las calles, la gente pregunta, quiere saber qué piensan los que vienen del otro lado del charco. Porque todo es fútbol. Y porque todo es optimismo. En Ovación, el suplemento digital de Deportes de El País, el 80 por ciento de los lectores asegura que la celeste pasará directo. Hoy, la vieja hermandad rioplatense ha sido archivada. Aunque haya tanto de Argentina en Uruguay, parece que en esta nos divide un abismo.
Eso sí, munición gruesa contra el árbitro paraguayo Carlos Amarilla. No hay diario, ni programa televisivo que no le caiga al juez. "El peor de la historia", titulan para dejar bien clarito que desconfían del colegiado, tanto como de Julio Grondona y sus contactos en la Fifa (temen el uso de los contactos, cómo no).
La Ciudad Vieja fue ayer el paso obligado de los primeros argentinos que llegaron a ver el partido. Que no son muchos y que no lo serán. El Centenario pertenecerá en exclusiva a los locales, que sienten que es hora de otro golpe trascendente, como en los mundiales de 1930 y 1950, o como en la final del Sudamericano de 1967 cuando derrotaron a la Argentina. Al fin y al cabo, hace 33 años –desde 1976 en la Copa del Atlántico– que nuestra selección no gana en Montevideo.