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Opinión de Mundo D: el Belgrano después de Boca que volvió a gustar a sus hinchas

El Belgrano que perdió con Boca destrozó corazones que el Belgrano que vino después está reconstruyendo. Por qué este Belgrano gusta. 

29 de enero de 2018 a las 08:10 a. m.
Opinión de Mundo D: el Belgrano después de Boca que volvió a gustar a sus hinchas

Al Belgrano que nadie quería ver, al Belgrano blandito, dócil, entregado, sin alma... a ese triste Belgrano lo enterraron los cuatro goles de Boca en La Bombonera. Ese Belgrano de B Nacional, ese Belgrano al que el periodista Mariano Closs trató (viralmente) de amateur, ese Belgrano ninguneado, sospechado de decadente  ya es historia (para alegría de todos los hinchas).

Desde entonces hasta hoy, hay un Belgrano que es orgullo de sus hinchas. No porque juegue como el Manchester City de Pep Guardiola en la Premier League sino porque no le es indiferente al partido que tenga en frente. Va con todo por todo y a todo.

Belgrano, en esa evolución que nació desde la olvidable presentación en La Bombonera, no sólo salió de perdedor sino que empezó a sentirse ganador: como en los tiempos de Zielinski, cuando sentía que tenía chances de ganar en todas las canchas y contra cualquier rival.

Ahora, al igual que en los tiempos del "Ruso", Belgrano no cotiza en millones de dólares el talento de sus jugadores, sino que el equipo es la moneda de cambio para soñar con imponerse ante grandes y pequeños.

Claro que este Belgrano no es el de Zielinski, que ya es pasado, un buen recuerdo, un póster y un viaje al 2011 para recordar el inmortal gol de Farré.

Este Belgrano es “este Belgrano”, un equipo consciente de que no pudo ser el que intentó ser desde que “el Ruso” se fue: un canto al lirismo. Este Belgrano es un Belgrano salido del rótulo de rústico y listo para abrazarse al cartel de “ equipo eficaz”.

Con 10 goles es el que menos marcó de los cinco conjuntos que están arriba en la Superliga. Con ocho goles en contra es uno de los menos vencidos. Y, ¡el dato!, no recibió goles en el Gigante de Alberdi, donde todo es mística: por lo que pasa en el campo de juego y en los alrededores del estadio. Ese pulso de barrio, sin grandilocuencias, es un bálsamo para cuando los brotes de grandeza desmedida pretenden saltar etapas.

Este Belgrano sabe que estuvo a un paso de hundirse, de caer en ese pozo anímico del que no se suele salir. Este Belgrano también sabe que seis fechas sin perder no habilita a iniciar el carnaval antes de tiempo. Este Belgrano es un Belgrano encantador para sus hinchas porque no es indiferente al ADN del club.

La cobertura de Mundo D