Olave, el día del arquero cordobés
Así fue el último día de “Juanca” como jugador del Celeste. La concentración, las charlas con Montoya y la jornada más emotiva de su historia como futbolista, junto a su familia.
Que quede grabado en los libros de la historia del fútbol cordobés que todavía se están por escribir. Para que cuando abran la página en el día 18 de diciembre de 2016 salga una foto de él. Y que el título que acompañe diga: Olave, Juan Carlos. El hombre por el que nació el día del arquero cordobés.
La foto la puede elegir usted porque hay miles. De las felices y de las tristes. Porque para quedar en la historia no sólo hay que ganar. Hay que estar ahí. Y Olave, Juan Carlos, sí que estuvo.
Este domingo, "Juanca" se levantó más temprano que nadie en el coqueto hotel Holiday Inn. La noche fue pesada y se hizo difícil dormir en la última concentración en Belgrano, tras una cena que tuvo una larga charla con sus compañeros.
Olave quiso disfrutar cada pequeño segundo. Su compañero de cuarto fue el arquero suplente y su gran amigo: Germán Montoya. Juntos, repasaron imágenes viejas y anécdotas, mientras el TV mostraba una película de acción. Pero es imposible que en una película haya más acción que en la vida de Olave. Por eso costó dormir. Porque volvió a repasar en su cuero curtido cada una de las batallas. Porque venía la última. Pero decidió que sea la final y está bien.
"Hay una gran verdad atrás de todo esto. El ejemplo es mucho más fuerte que las reglas. Tener sentido de pertenencia y brindarse con todo. Juan no es un deportista más de este club. Es un elegido", dijo Montoya ante Mundo D. Él fue testigo de la intimidad de "Juanca" en las últimas horas.
Bien temprano, Olave fue el primero en bajar a desayunar (siempre fue el primero en todo). Sereno, mirando de vez en cuando el celular con cientos de mensajes, leía el diario y veía sus fotos.
En el almuerzo trató de disimular esos nervios en la panza e intentó que nadie se saliera de la concentración del partido. Porque Olave quería que ganara Belgrano. Aceptó que fuera su despedida y que hubiera un homenaje. Pero quería ganar. “Nadie sabe lo que le dolió a mi viejo la eliminación de la Copa Argentina. Vivimos una semana muy triste. Ahora estaremos junto a él”, contó su hijo Thiago, que lo espera en Las Palmas para, quizás, cerrar círculo los dos juntos en la cancha.
Nadie más que Olave quería un título con Belgrano. No se dio. Y el reloj de su corazón le dijo que ya era suficiente.
Entonces llegó este último domingo. Y allá va el “Juanca” hacia la cancha, mirando por la ventana del ómnibus el día gris que le tocó para su despedida. Hay pasacalles que dicen: “Gracias Juanca” y se venden camisetas con el “1” en las adyacencias al estadio Kempes.
En el vestuario fue el ritual de siempre. Mientras sus compañeros se sacaban “selfies”, el “1” se ajustaba fuerte los botines. Ahí fue cuando Olave se miró por última vez al espejo vestido de arquero de Belgrano. En un segundo que duró más de 382 partidos.
Lo que pasó en los 90 minutos y el resultado es una anécdota. Olave superó todo. Por eso derramó sus lágrimas en ese mismo césped que lo vio volar y triunfar.
A la salida del Kempes lo esperaban las últimas fotos, los últimos “no te vayas, Juanca” y cientos de abrazos y besos de hinchas que le pedían que cargara a sus hijos en sus brazos para una imagen que le mostrará cuando crezcan y escuchen sobre “el mito Olave”.
Allá al fondo estaba su familia. Su mujer Ariana, su hija Arantza, y el abrazo largo del que llega a casa después de un largo viaje.
“No todos, pero alguna gente lo quiere”, diría su papá Carlos, que se fue caminando con su bastón, junto a un gran grupo de amigos y familiares que acompañaron.
Olave se subió a su camioneta negra y terminó un recorrido interminable. Se abrazó a los suyos con lágrimas en los ojos. Fue el final del día y de su carrera. Ya no hay más. Pero lo hubo de todo.
Por eso cuando abra la página de ese libro aún no escrito de la historia del fútbol cordobés, en el día 18 de diciembre de 2016 estará él. Olave, Juan Carlos. Ese fue el día del arquero cordobés.
