Ni un Chiarini gigantesco pudo salvar a Instituto
No alcanzó. El arquero tuvo seis atajadas clave, incluido un penal. El equipo juega cada vez peor.
El torneo lleva cuatro fechas e Instituto todavía no arrancó. El 1-2 de ayer ante Douglas Haig, en Pergamino, dejó la sensación de un retroceso, más allá del resultado en sí mismo.
No se ve una mejoría colectiva en la Gloria; por el contrario, el equipo juega cada vez peor.
No hay reproches en cuestiones de actitud. Las falencias del Albirrojo radican en la falta de juego en el medio y, lo más alarmante, en bajísimas producciones individuales.Excepto un rato en el complemento, nadie se hace cargo del balón. Los volantes por afuera son defensores a los que les cuesta generar y hay jugadores de la última línea faltos de tiempo y de distancia.
En un primer tiempo en el que la Gloria no generó peligro, Douglas Haig dispuso de cinco situaciones para convertir y se puso arriba con el cabezazo de Leandro Gioda.
Burzio, el revulsivo
Lo mejor de Instituto se vio en el arranque del complemento. Pablo Burzio contagió sus ganas y llenó de confianza a sus compañeros, que empezaron a pedir la pelota.
A los 5 minutos, tras un centro de Damiani desde la derecha, Javier Velázquez puso el 1-1 y encendió la ilusión. Un cabezazo del propio “9” (pase de Burzio a Barreiro, que tiró un centro medido) encontró el pie salvador de Gioda en la línea, cuando el arquero ya estaba vencido.
También estuvo cerca del segundo con un remate de “Maxi” Barreiro que se fue cerquita del arco y un cabezazo desviado de Martorell desde inmejorable posición.
“El Loco” lo revirtió
Los cambios que hizo Omar Jorge, el DT local, tuvieron injerencia. A los 18 minutos puso a Rovira y Román Díaz, que en la primera que tocó mandó un tiro libre en forma de centro que conectó Verino y exigió una impresionante atajada de Chiarini.
A los 32 minutos, “el Loco” Román metió una asistencia perfecta para Miguel Alba, quien en su primera intervención puso el partido 2-1.
La jugada que definió el encuentro llegó cuando la Gloria buscaba el triunfo y en un córner a favor. Bazán, en vez de lanzar el centro, comprometió a Correa con un pase atrás y “Maxi” también resolvió mal y generó la contra que comandó Román.
Díaz derrochó talento y estuvo cerca de coronar una media hora brillante con un penal, pero justo se topó con un arquero al que le queda chica la B Nacional. Chiarini sacó seis claras pelotas con destino de gol: tres en el primer tiempo y tres en el segundo, incluido el penal.
La producción de Instituto fue otra lágrima. Pero pudo ser peor: ¡Qué sería de la Gloria sin su arquero!

