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Murió Antonio Roma, uno de los arqueros más grandes que tuvo Boca Juniors

"El Tano" estaba internado en el Santojanni. Tenía 80 años. Fue una gloria en la década de 1960.

20 de febrero de 2013 a las 06:04 p. m.
Murió Antonio Roma, uno de los arqueros más grandes que tuvo Boca Juniors

Antonio Roma, arquero de Boca Juniors en la década de los ´60 hasta su retiro en 1972 y cinco veces campeón con el club de la Ribera, falleció este miércoles a los 80 años de edad, confirmaron a Télam sus familiares y ex compañeros.

El recordado "Tano" Roma estaba internado en el hospital Santojanni, en el barrio porteño de Mataderos, a raiz de un virus intrahospitalario, que lo afectó desde enero pasado, señaló su amigo y ex compañero en Ferro y en Boca Juniors Silvio Marzolini.

Ya era leyenda en vida. Roma tuvo el reconocimiento hasta de los hinchas de River, a quien en 1962 le atajó un célebre penal jugando para Boca y que terminó por consagrar a los xeneizes y por postergar a su tradicional rival.

Apareció en Ferro, en 1955, pero hizo historia en el arco del equipo de la Ribera, donde actuó en nada menos que 534 partidos (oficiales y amistosos) entre 1960 y 1972.

Múltiple campeón con Boca, también defendió a la selección nacional en los Mundiales de Chile '62, donde el equipo nacional no supero la primera fase, e Inglaterra '66, aquel torneo de la polémica eliminación argentina a manos del local.

En noviembre de 2000 visitó nuestra ciudad en un “Encuentro de Arqueros Notables” y a la hora de hacer un balance de su carrera no tuvo pose de falsa modestia.

"No todos los que pasaron por el fútbol tuvieron la fortuna de sentirse reconocidos mucho tiempo después", decía.

Es que lo que representó su figura para el fútbol argentino, fue indisimulable. En un extenso reportaje publicado por La Voz del Interior el 10 de noviembre de 2000, Roma recordó buena parte de su carrera y de sus momentos salientes. Este es un resumen del mismo.

–¿Haber pasado de Ferro a Boca le posibilitó todo este reconocimiento? –Lógicamente que estar 12 años seguidos en el arco de Boca no se da todos los días, y menos de la forma que lo hice yo: ganando un montón de títulos. Estoy agradecido a la vida, a Boca, a los hinchas de Boca... Batí el récord de menos goles en contra de todo el profesionalismo argentino, y en el año '69, después de estar operado durante la primera rueda, también tuve la suerte de mantener mi arco invicto por más de 700 minutos. Para mí es una gran satisfacción, porque soy consciente de que otros deportistas no lograron mantener el reconocimiento que tengo hoy. Mirá si tendré suerte que me convocaron para homenajearme en Córdoba, y por una Agrupación Riverplatense junto a arqueros de todos los tiempos. Haber triunfado en el fútbol es haber sido tocado por una varita mágica, porque me permitió hacer lo que más me gusta.

–¿Cómo se siente hoy, con 68 años? –Perfecto. Hace 15 años que no me hacía un análisis, y el otro día el médico me ordenó que me los haga, sobre todo cuando le conté mi dieta: salame casero, milanesas fritas, chorizo, huevos, bondiola, picantes... Chupo vino todas las noches, me meto comidas fuertes y no me privo de nada, porque si como algo liviano, a la media hora me siento con apetito. Cuando le llevé los análisis, el médico no lo podía creer y dijo que los resultados estaban mejor que los de él, que tiene 38 años. Siento que tengo la suerte de tener un físico privilegiado, y mi único problema de salud lo tuve a los tres años y medio. Me agarré una pulmonía doble y en esa época, en la prehistoria de la medicina, me atendieron en el Hospital Salaberry. No había antibióticos, ni nada. El médico le había dicho a mi viejo que me iban a sacar el globo de oxígeno porque ya estaba listo para irme al otro lado. Al final me operó el doctor Rey y me 'serrucharon' media costilla (en esa época no había punciones). Lo más curioso, es que me salvé del servicio militar después que me vieron la cicatriz en las costillas. Me dijeron que con esa operación no podía hacer esfuerzos. Después, nunca más volví a un hospital, salvo por razones futbolísticas: me fracturaron las costillas tres veces, tuve segundo grado de conmoción cerebral después de un golpe y me rompieron el tabique nasal dos veces. En el '65, (Carlos) Pachamé me pegó en los riñones y me dejó orinando sangre cinco días.

"Chupo vino todas las noches, me meto comidas fuertes y no me privo de nada, porque si como algo liviano, a la media hora me siento con apetito".

Del barrio a PrimeraRoma es uno de los pocos ejemplos de jugadores que sólo tuvieron un fugaz paso por las divisiones inferiores. Su infancia estuvo lejos de las pelotas de fútbol y recién en la adolescencia atajó su primera pelota. Se inició en el equipo barrial de Albariños, y al poco tiempo ya estaba en la Primera de Ferro.

–¿A qué edad empezó a jugar? –No vas a creer. Empecé a los 18 años y hasta esa edad, nunca había jugado un partido de fútbol. Me fui a probar a Ferro después de haber hecho tres partidos con el equipo del barrio, y terminé con una campaña de 21 años en Primera. Todo fue muy de golpe, porque a los pocos días de debutar en Ferro, me convocaron a la selección argentina para jugar un certamen en México y después a la preselección para el Mundial de Suecia '58. ¡Y recién empezaba a jugar!. En 1959, hice una gran campaña con Ferro y eso me permitió pasar a Boca, que me terminó de proyectar. Después me di el gusto de jugar dos Mundiales (Chile '62 e Inglaterra '66).

–En la escala de logros deportivos que enuncia no está el penal que le atajó a Delem, ¿por qué? –El penal a Delem entró en la historia porque fue en un clásico ante River, a seis minutos del final, y esa acción nos permitió ganar 1 a 0 y dar vuelta un campeonato que parecía de ellos. Pero para mí, la máxima satisfacción es la campaña del '64, porque haber recibido sólo 15 goles en contra en un campeonato de 30 fechas es algo sensacional.

–¿Cuál es la diferencia de atajar en un equipo chico y en otro grande? –Atajar en Boca era más difícil, porque en Ferro te mataban a pelotazos, te hacían cinco goles, y te resaltaban como la figura de la cancha. En Boca, en cambio, te venían tres pelotas al arco y había que atajarlas a todas, porque si se te escapaba una y perdías, te querían comer vivo.

–¿Cómo maduraste el retiro? –Dejé de jugar porque no aguantaba más las concentraciones, me aburrían. Le dije al técnico que quería seguir jugando, pero que no quería concentrarme más. Estaba fuerte, podría haber seguido, pero no me dejaron. De todos modos, al principio no me costó tanto abandonar el fútbol, porque extrañaba mucho mi familia, empecé a disfrutar de ellos y para mí fue un descanso. EL MUNDIAL '66

–¿Cuál es su versión sobre el partido con los ingleses por el Mundial '66?–Creo que antes de entrar a la cancha teníamos el partido perdido. Porque nos tocó jugar con el dueño de casa y tenían que ser campeones. El sorteo de los árbitros lo tenían que hacer a las 19 horas, y cuando llegaron los dirigentes argentinos, habían adelantado el sorteo para las 17. ¡Que casualidad! A nosotros nos tocó un árbitro alemán para jugar contra Inglaterra, y a Uruguay un juez inglés para enfrentar a Alemania. Estaba todo cocinado: a los uruguayos le echaron dos jugadores y a nosotros nos expulsó a (Antonio) Rattín.

–¿Para usted el arbitraje de Rudolf Kreitlen fue parcial? –No tengo dudas. En los primeros 20 minutos, todas las faltas a favor nuestro las cobró para ellos. ¡No nos dejaba salir del área!. Fue escandaloso, pero aguantamos bien hasta cerca del final en que embocaron una. Los teníamos fritos, porque la gente ya estaba impaciente.

–¿Argentina era más que Inglaterra? –Si jugábamos en cancha neutral, ganábamos nosotros sin dudas, pero en Wembley era difícil. Es enorme y no estábamos acostumbrado a un estadio así. Si a nosotros nos tocaba jugar con Alemania, éramos candidatos, porque los enfrentamos en la primera fase y empatamos 0 a 0 con un hombre menos porque lo habían expulsado a (Rafael) Albrecht. Nos tenían miedo y eso que eran uno de los grandes equipos alemanes de todos los tiempos.