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Mundial Qatar 2022: la selección argentina, tantas buenas sensaciones alimentan la ilusión

La selección que dirige Lionel Scaloni y capitanea Lionel Messi llega muy bien a la máxima competencia del fútbol. El equipo tiene muchos puntos favorables que lo apuntalan.

19 de noviembre de 2022 a las 09:48 a. m.
Daniel Guiñazú, especial
Mundial Qatar 2022: la selección argentina, tantas buenas sensaciones alimentan la ilusión
Lionel Messi en el cielo de Londres, lanzado por sus compañeros para festejar el 3-0 de Argentina sobre Italia en la Finalissima. (AP)

Ninguna selección argentina en los últimos 20 años llegó tan bien a un Mundial. O al menos emitiendo tantas buenas sensaciones. Una ola de confianza acaso exagerada, se expande por el país futbolero. Y en todo el mundo se mira al equipo que capitanea Lionel Messi y dirige Lionel Scaloni como uno de los más sólidos candidatos a alzar la Copa del Mundo el domingo 18 de diciembre en el estadio Lusail de Doha, la capital de Qatar.

La histórica Copa América ganada a Brasil y en Brasil en 2021, la holgada clasificación para el Mundial lograda en las eliminatorias sudamericanas, el aplastante triunfo sobre Italia en la Finalíssima Intercontinental jugada en el estadio de Wembley y los 37 partidos consecutivos sin perder han puesto a la selección albicelestes casi a la par de Francia y Brasil, los grandes favoritos. Pero hay un gran problema en todo eso.

Argentina construyó su altísima reputación jugando sólo ante rivales sudamericanos y en amistosos de vuelo demasiado bajo con Estonia, Honduras, Jamaica y los Emiratos Arabes Unidos. Desde que Scaloni se hizo cargo en septiembre de 2018, apenas dos veces se enfrentó a rivales europeos: a Alemania en Dusseldorf (2 a 2 en 2019) y a Italia en Londres (3-0 en junio de este año).

Esa falta de roce ante los seleccionados más poderosos del Viejo Continente obliga a ser prudentes a la hora de los cálculos previos. “Argentina puede ganarle a cualquiera, pero también puede perder con cualquiera”, sentenció Jorge Valdano cuando Mundo D lo entrevistó en julio de este año. En esa inteligencia, deberán calibrarse las verdaderas chances de la Selección a partir del debut del próximo martes a las 7 de la mañana ante Arabia Saudita.

Desde luego que salir campeones o llegar a la gran final equivaldría a hacer un gran Mundial. Tampoco estaría mal colocarse entre los cuatro primeros aunque no se llegue al domingo de gloria. Quedarse en cuartos de final tendría gusto a poco para los exigentes paladares futboleros argentinos. Y sería una frustración muy grande no pasar de octavos (como sucedió en Rusia 2018) o no poder superar la fase de grupos.

Quedó dicho: a priori, por la jerarquía y riqueza de sus planteles, Francia y Brasil parecen un paso por delante de las posibilidades argentinas. Pero después, la selección de Messi y Scaloni figura en un segundo pelotón al lado de Bélgica, Portugal, España, Países Bajos, Dinamarca, Croacia y Alemania.

Hay con qué sostener esa posición: la idea de juego está, los conceptos parecen claros, la química grupal luce inmejorable dentro y fuera de las canchas, el grupo le cree a Scaloni y a su cuerpo técnico y la genial experiencia de Messi, que jugará su quinto Mundial, y Angel Di María, que disputará el cuarto, se mezcla a la perfección con aquellos que, como los cordobeses Nahuel Molina, Cristian Romero y Julián Alvarez, Emiliano “Dibu” Martínez, Rodrigo De Paul, Leandro Paredes y Lautaro Martínez asumirán su primera experiencia en una Copa del Mundo.

El único contratiempo fueron las lesiones que provocó el agobiante calendario europeo: a la exclusión de Giovani Lo Celso, que se quedó afuera del último corte por un desprendimiento muscular, se acaban de sumar las salidas de Nicolás González (desgarro en el bíceps femoral derecho) y de Joaquín Correa (tendinitis en la rodilla izquierda). Angel Correa y Thiago Almada fueron llamados de apuro para sumarse cuanto antes a la concentración en Doha

Si no surgen imponderables como aquel 1 a 1 en el debut ante Islandia que complicó todo hace cuatro años en Rusia, Argentina debería superar la fase de grupos sin más complicaciones que las que podrían provocarle México (el sábado 26 de noviembre) y Polonia (el miércoles 30). De ahí en más, crecen las incertidumbres porque en el camino de la selección aparecen Francia o Dinamarca (en octavos), Países Bajos (en cuartos) y Brasil (en semis). Cruces durísimos en los que la victoria y la derrota aparecen a la misma distancia.

La ilusión sirve para llegar al Mundial en medio de una onda ganadora. Para ser campeón se necesitan fútbol, carácter, inteligencia y algún guiño cómplice de la fortuna. Argentina los tiene. Habrá que ver qué es lo que pasa cuando a partir del próximo martes, la pelota entre a rodar de verdad por el verde césped de Qatar.