Messi se equivocó y pagó por muchos
El insulto hacia una de las autoridades del juego existió y como tal corresponde la inédita e histórica sanción.
La repentina celeridad y severidad de la Fifa, el origen de la prueba (un video que subtituló un medio argentino), el increíble descargo del asistente agraviado y del resto de los jueces, y los matices del grado de la infracción ("de dos a cuatro partidos", decía el reglamento) alimentan y alimentarán debates interminables y hasta míticos.
Sin embargo, nada de eso puede disculpar a Lionel Messi. El insulto hacia una de las autoridades del juego existió y como tal corresponde la inédita e histórica sanción.
Es cierto que muchas de estas situaciones ocurren permanentemente durante un partido y casi todas pasan inadvertidas. El medio es así. Siempre es más importante que el hecho se sepa, que sea cierto. Messi cayó preso de su propio nerviosismo, pero determinado por el mismo hartazgo que llevó a su renuncia anterior.
El insulto al asistente se produjo en una de las tantas veces en las que se vio obligado a tratar de recuperar la pelota, porque no la recibe. Aquí cometió una falta y cuestionó su sanción.
Lo mismo que le pasa en el acto ofensivo, donde debe ser la suma de su propio talento y el de Maradona: Messi versus dos, tres, cuatro y hasta cinco marcas. Ni más ni menos. Y qué paradoja. Justo se fue de boca cuando el plantel había hecho silencio de radio.
Su ausencia es un mazazo increíble, aun cuando Bauza no haya logrado dotar al crack de la mejor estructura para potenciar su gravitación.
Es más, durante varios pasajes del encuentro ante Chile ni siquiera la tocó. No había quién se la alcanzara, directamente. El (no) plan de Bauza de ganar como sea hacía que disponer de Messi o no diera lo mismo. Sin “Leo”, Bauza, o quien venga (la nueva conducción tendría pensado su relevo), está obligado a un trabajo con menos improvisación.
Los partidos con Uruguay, Venezuela y Perú definirán la clasificación al Mundial, y Argentina deberá jugarlos sin Messi, salvo que prospere la apelación. Y nadie quiere quedar afuera, como en México 1970.
A nivel selección ratificó que ya no tiene ningún fuero. Muerto Don Julio y con la cúpula de la Fifa de Joseph Blatter –que él empoderó– denunciada, procesada y encarcelada, Argentina fue uno más. Para la nueva Fifa se trata de una oportunidad justa para empezar a pisar fuerte, y qué mejor que privar a Argentina del mejor del mundo en un momento crítico.
Al final, el error de Messi actuó como un gran paraguas. Para la poca jerarquía de muchos de sus compañeros (Higuaín, Agüero, Di María y Romero, ¿qué hizo en los goles de Bolivia?) y para lo impresentable de la conducción de AFA (lentísimos en el caso Messi, además de volver a River con un campo de juego lamentable). A ellos les conviene: el error de Messi los cubrirá. Así estamos; así vamos.
