Maxi, el viejo y una historia emocionante sobre el ascenso de Talleres
Los hinchas de la "T" compartieron cientos de historias sobre el ascenso de Talleres. Desde Río Cuarto, publicamos una muy emotiva.
El ascenso de Talleres a la Primera División generó muchos sentimientos. Miles de hinchas en todas partes de la provincia, del país y del mundo, disfrutaron y se emocionaron con el zapatazo del "Cholo" Guiñazú contra All Boys.
Muchos compartieron sus historias con Mundo D. Es el caso de Maximiliano quien, desde Río Cuarto, quiso contar una historia de pasión familiar y de recuerdos muy profundos.
"Mi nombre es Maximiliano y tengo 26 años. Como miles de \'matadores\', esta pasión me la heredó mi viejo, quien simplemente, creo, lo llevaba en la sangre porque no conoció a su padre y, por esas cosas del destino, eligió a Talleres como la bandera de su pasión.
En casos así creo en el dicho popular que dice: \'de Talleres no se hace, se nace\'.
Mi viejo era de esos hinchas que preferían escuchar un partido en la radio y sufrir al lado de la voz del \'Bocha\' Houriet antes que ver a un porteño criticar al club de sus amores, sumando además que siempre fuimos un equipo a los que la televisación le fue esquiva, y el viejo codificado también fue otra de esas contras que nos hizo más aliados de la clásica AM.
Siempre vienen a mi memoria las tardes de fin de semana sentados en el patio de mi querido Reducción, los dos escuchando las transmisiones, gritando y sufriendo. Porque si hay algo de lo que sabe el hincha de Talleres es sufrir.
Mi último recuerdo en Primera es un gol de Osorio en la Bombonera. Más de uno recordará que fue una derrota, pero fue uno de esos instantes \'padre-hijo\' que toman mayor importancia. Sobre todo cuando ya no tenés a tu lado a tu viejo y no valoraste aquel momento como tal.
También están esos \'otros\' recuerdos, los que involucran lágrimas, impotencia, nudos en la garganta, deseos de que sea solo una pesadilla.
A la siguiente temporada nada cambió. La radio se encontraba en el mismo dial y los partidos importaban tanto como los que algunas vez disputamos por Libertadores. Nada cambió, el sentimiento era el mismo.
Y cuando se pensaba que no se podía caer más bajo, vino la quiebra y nuevamente esas palabras malditas: \'descenso\', \'fideicomiso\', \'argentino\'... Volví ver a mi viejo llorar y mostrar esa impotencia contenida detrás de las lágrimas, con la diferencia que ahora también yo lo acompañaba.
Sin embargo, pasó el tiempo, se curaron esas cicatrices y estábamos allí de vuelta con la radio en medio, sólo que los rivales eran otros. Atrás quedaron nombres como Boca, River, Gremio, América. Y llegaron Alumni, Racing de Córdoba, Sportivo Belgrano y la oportunidad de mi vida, Estudiantes de Río Cuarto.
Mi viejo toda la vida había hablado de llevarme al \'Cható\' pero, por esas cosas de la vida (aparte de cuestiones económicas de por medio), nunca se había dado. Por eso, Estudiantes fue la oportunidad de compartir ese mismo sentimiento juntos por primera vez.
En medio hubo un invitado que nadie esperaba: el cáncer. Pero eso no impidió que mi sueño se cumpliera... Aunque no puedo decir lo mismo sobre mi otro sueño: el de ver a mi viejo festejar la vuelta a Primera.
Es que \'el de arriba\' quiso que mi viejo viera todo desde arriba. Con su remera de Talleres puesta y la radio al oído. Que viera a sus nietos heredar su pasión, los resurgir y las caídas, hasta este momento de alegría plena.
El domingo, cuando el árbitro pitó el final y llegó ese desahogo, emprendimos la caravana de la alegría por la avenida Marcelo T. Alvear de Río Cuarto y, al pasar por la cancha de Estudiantes, me invadieron los recuerdos y se me llenaron los ojos de lágrimas.
Miré por el retrovisor y vi a la mujer que me aguanta en esta locura llamada \'Talleres\', junto a mis dos hijos con sus remeras de la \'T\' impecables, y supe que desde allá arriba mi viejo también estaba llorando nuevamente. Pero esta vez las lágrimas eran de felicidad.
Intenté llamar a mi vieja en medio de los festejos, pero el grito de \'volveremos, volveremos...\' no me dejó largar una palabra, pero sí muchas lágrimas. Más porque escuchaba a mi vieja que estaba igual que yo, invadida de recuerdos seguramente, pensando en mi querido pueblo donde mi viejo era recordado como \'el Taiere\'.
El lunes, estuve con un problema de salud que me tiene bajo reposo, pero no le di prioridad sobre el festejo tallarín. Me levanté temprano y le dije a mi señora: \'Andá y comprame por favor La Voz del Interior\'. Como lo hacia mi viejo después que jugaba el \'Matador\'.
Es que esa tapa tiene un valor especial, es la de la vuelta...
Fue una ocasión en la que volvieron los recuerdos. En mi caso y como muchos mas seguramente recuerdan a aquellos que no están. El 6/06/2016 fue un día diferente en el hincha de Talleres. Es el día en el que la cabeza y el orgullo se encuentran más altos que nunca, el día en el que más de uno se fue con una sonrisa a comenzar la jornada laboral.
Sólo Talleres puede generar que un lunes más no sea como todos los demás".
