Masivo apoyo a Newell's antes del clásico
25 mil hinchas de Newell's participaron de la 10ª edición del banderazo en apoyo al equipo previo al clásico ante Central, el próximo domingo.
Cerca de veinticinco mil personas participaron esta noche en la décima edición del banderazo en apoyo al plantel de Newell\'s Old Boys en el estadio Coloso del Parque de la Independencia, en la previa al clásico de la ciudad ante Rosario Central del domingo.
Este tradicional acto que se lleva a cabo desde 1999 y es único en el mundo, tiene como objetivo demostrarle a los jugadores de Newell\'s todo el apoyo de los hinchas antes de cada clásico contra su rival de toda la vida.
Para ello demuestran toda su pasión por los colores de la entidad rosarina juntándose en el estadio como si se tratara de un partido oficial.
Hasta allí concurren con las banderas, bombos, camisetas y despliegan todo el repertorio de cánticos desde las tribunas del estadio.
La particularidad reside en el hecho de que el plantel leproso retribuye ese acto de fe, entonando también las diferentes canciones, saltando y alentando como ellos.
Para que en un momento toda esa euforia desatada desde el sentimiento por una camiseta no distinga la diferencia entre público y futbolistas.
Cada año se va superando el número de asistentes, hoy estuvo presente una verdadera multitud, que se ubicó primero en la popular Diego Maradona y la platea de dos bandejas sobre el museo provincial, para luego ocupar todos los sectores.
Varios de los futbolistas se llevaron una gran ovación. Uno de ellos fue el arquero Sebastián Peratta, a quien pidieron para el seleccionado que conduce Maradona: "Para Peratta la Selección". En tanto, los más aclamados fueron Lucas Bernardi y Rolando Schiavi.
En esta ocasión fueron invitadas viejas glorias que participaron en diferentes ediciones de los clásicos rosarinos. Entre otros estuvieron Ariel Cozzoni, Germán Real, Julio Saldaña y Víctor Rogelio Ramos (goleador histórico del club).
En el epílogo hubo fuegos artificiales desde la vieja platea de la visera para el deleite de los presentes y como coronación de la fiesta leprosa.
Pura pasión para el clásico más sanguíneo del país, sin lugar a dudas
