Maradona y Messi, esos seductores de la pelota
¿Con quién suponen ustedes que la pelota que caía del cielo mejicano aquel mediodía del 22 de junio de 1986 prefería imantarse? ¿Con el arquero inglés Peter Shilton, quien la esperaba para pegarle un puñetazo, o con el astro argentino Diego Maradona, quien a su manera siempre la trataba bien? ¿Con quién creen ustedes que la redonda se sentía más cómoda mientras, mimada por Diego, se deslizaba por el césped del Azteca? ¿Con los toques sutiles del "10" o con los patadones tremendos que le tiraban los británicos para evitar que terminara adentro del arco?
Cambiemos de época, nos traslademos 30 años más adelante. Cierren los ojos, dejemos atrás la Jalisco con la cual se jugó el Mundial mejicano y la reemplacemos por cualquiera de las actuales pelotas con las cuales se disputan las principales competencias del mundo. Con la que se juega la Liga Española (es Nike), la de la Liga de Campeones de Europa (Adidas), las de las eliminatorias sudamericanas (la marca la elige el local) o la de la Copa América Centenario (Nike). ¿Con quién piensan que cualquiera de ellas se sentiría más a gusto? ¿Con Lionel Messi o con alguno de los otros 21 jugadores que protagonizan un partido cada vez que actúa la selección argentina o el Barcelona y el crack está en cancha?
Diego entonces, "Leo" ahora, son dos grandes seductores de la pelota, dos de los cinco más trascendentes de la historia del fútbol mundial. Para seducirla, apelaron y apelan a mimos, a hacerla pasar momentos inolvidables, a llevarla de acá para allá. Para pasarla, es clave el cuidado, la delicadeza, la precisión, darle el destino necesario para que se sienta bien. Y cuando la opción fue o es patearla, casi siempre la intención es que la redonda bese la red, en homenaje a ese amor mutuo.
Aquel 22 de junio de 1986, Maradona les hizo tocar el cielo con las manos a los argentinos con su obra cumbre, traducida en dos goles apoteóticos frente a la, entonces, innombrable Inglaterra, que tanto nos había hecho sufrir. Fue la máxima creación de este D10S albiceleste, un día que quedó grabado a fuego en la historia de nuestro fútbol y de nuestro país y del cual el miércoles se cumplen tres décadas.
El aniversario lo encuentra a Messi intentando que la selección vuelva a ganar algo tras 23 años. Tanto amor por la pelota también merece ese premio. Sería el paso que le faltaría para meterse en el bolsillo a todos aquellos argentinos que, aunque sea de no creer, todavía lo cuestionan.