Los refuerzos son cosas del pasado
Deudas y aportes. El dinero que reciben los clubes de parte de Fútbol para Todos no les alcanza porque, en vez de achicar pasivos millonarios, gastan cada vez más en jugadores, entrenadores y representantes.
Un informe del diario La Nación revelaba, el 3 de enero de 2011, que los equipos de primera división tenían deudas por 1.121 millones de pesos. Atribuían sus déficits al aumento del sueldo de sus empleados más calificados, es decir “jugadores y cuerpos técnicos”.
Ese mismo diario confeccionó otro informe el 7 de enero de 2013, que ubicaba en 1.655,4 millones de pesos el pasivo de las mismas instituciones. Casi un año después, las cifras siguen sorprendiendo
¿Los más endeudados? River Plate, cuyo nuevo presidente, Rodolfo D'Onofrio, estimó la deuda en 425 millones de pesos, e Independiente, que hace pocos días aprobó el último balance con una deuda de 392 millones. No basta ni bastará nunca el dinero aportado por Fútbol para Todos, poco más de 800 millones pesos, que podrían ser de 1.200 a 1.500 millones en la temporada 2014/15, si se aprueba el nuevo formato de campeonato con una mayor inserción de clubes de Primera División.
Los dirigentes reciben más y más dinero del Estado nacional y, en vez de achicar los pasivos de sus clubes, gastan más dinero en futbolistas, representantes, intermediarios y dejan de obtener recursos por su connivencia con los barrabravas, recaudadores de negocios que le corresponde usufructuar a cada institución.
En ese contexto, Julio Grondona amenazó con no prestar más dinero a las entidades afiliadas, aunque con muy bajo perfil un club de Córdoba espera recibir alguna ayuda de Don Julio para abonar los salarios de su plantel cuando empiece la pretemporada. Ese ambiente dispendioso encuentra firme a Belgrano. No contratará refuerzos. Una medida que, lejos de asustar, debería tener la comprensión del público.
Como debería ocurrir en todo hogar, en Alberdi la premisa “se gasta lo que ingresa” en materia de dinero, se cumple. Y por eso Belgrano no tiene deudas. De una vez por todas los socios e hinchas deben sopesar las posibilidades económicas de su entidad y sus consecuencias en el armado el equipo. Previendo más exigencias, que desde hace un tiempo se han vuelto más ostensibles, Armando Pérez moldeó un esquema más ambicioso sobre una base realista. Los 40 mil socios no son un capricho.
Es la fuente de financiación, junto con los 18 millones anuales de Fútbol para Todos, más genuina e inmediata con que contarían los celestes para aspirar a volar más alto. Por lo pronto, no se va ni viene nadie. Los 29 puntos y el sexto puesto en el torneo Inicial se pueden repetir. ¿Por qué no?
Talleres entra en un año decisivo. Tendrá elecciones en 2014. Será el final del Fondo de Inversión, que no quiere contratiempos deportivos. Los 25 puntos del primer semestre son pocos y generan dudas. La apuesta por Ezequiel Videla y por Nelson Benítez suena lógica por el flojo rendimiento de quienes ocupan sus puestos.
La lectura mirando el futuro inmediato es simple: políticamente hablando, Talleres atraerá mucho más jugando, al menos en la B Nacional, que en el torneo Argentino A. Sobre todo para el Fondo de Inversión, que desde hace cuatro años gestiona deportivamente el club y aspiraría a conducirlo luego de los próximos comicios.
Instituto sigue en crisis. No tiene plata para refuerzos y busca recursos para sobrellevar un verano que se presenta demasiado caliente. Lo inmediato es el pago de una cuota salarial con el plantel en el comienzo de la pretemporada. ¿Será Ramón Ábila el transferido? ¿Encontrarán un lugar en otro equipo para Julio Chiarini? ¿Alguien de la comisión de apoyo se quedará para seguir respaldando la gestión del presidente Daniel Peralta?
Hay que apelar de nuevo a los números para bajar a la realidad. El mismo Peralta dijo que Instituto debe tener por lo menos 12 mil socios (actualmente tendría mucho menos de la mitad) para no depender de nadie, ni de dirigentes salvadores ni de ayudas externas.
Es la forma que el mayor club social de esta ciudad tiene para no poner en jaque una estructura que beneficia a tantos vecinos de Alta Córdoba. En estas condiciones, con un presupuesto para el plantel profesional de cerca de 1,5 millón de pesos, no habrá vida tranquila para una entidad que, como casi todas, ha previsto gastos mucho mayores de los que puede aguantar su cuero.