Los nuevos equipos compactos
Hasta no hace mucho, cuando un técnico afirmaba que tenía un “equipo compacto” los hinchas propios respiraban tranquilos, porque indicaba la existencia de un plantel con todas sus partes sólidamente ensambladas, blindado en el fondo, macizo en el medio y un rodillo en ofensiva capaz de aplastar defensas enemigas como si fueran termiteros de arena.
Una máquina de jugar entrenada para avanzar y retroceder en bloque, como una implacable falange macedónica. Una aplanadora de las canchas, que como tal dejaba su marca en el pasto generando la lógica queja de los cancheros porque dejaba el césped a la miseria.
Pero de un tiempo a esta parte, el fútbol latinoamericano inauguró otra noción de equipo compacto, asimilable al concepto popular de auto compacto, es decir una unidad de pequeño tamaño, de mínimas dimensiones.
Un club pionero en presentar un equipo compacto de estas características fue Universitario de Sucre, de la liga boliviana, que salió a jugar en el estadio Hernando Siles, con sólo siete jugadores (el mínimo reglamentario para jugar) y sin suplentes para enfrentar a Bolívar.
“Si lo asimilamos a lo automovilístico, la formación que presentó Universitario de Sucre sería un ultracompacto, una suerte de Smart futbolístico”, dijo el piloto profesional, mecánico y futbolista aficionado, Pepe Crapodina.
Si bien aún están en fase netamente experimental, es interesante indagar cuáles serían las ventajas de estos equipos ultracompactos en el fútbol:
–Menores gastos en primas, sueldos y premios. No cuesta lo mismo para un club (y menos en épocas de jugadores flacos), una lista de buena fe de 25 o 30 jugadores, que una de nueve futbolistas (dos de más por si se lesiona alguno de los siete titulares). Los gastos en sueldos, primas, premios, etcétera, disminuyen en un 300% aproximadamente, lo que permite destinar recursos a otras actividades como por ejemplo sobornar árbitros para que expulsen rivales y así lograr equilibrar numéricamente a los partidos.
–Menores gastos en traslado. En lugar de utilizar inmensos ómnibus para trasladar a 18 o más jugadores, más cuerpo técnico y dirigentes, con una combi y viajando un poco apretados, todos llegan a destino incluido el cuerpo técnico. En los traslados por vía aérea se podrían utilizar helicópteros o globos aerostáticos con canasta de hasta 10 pasajeros (la delegación incluiría al DT, ayudante de campo y masajista).
–Menores gastos de alojamiento. Siete jugadores no sólo se pueden ahorrar habitaciones en un hotel convencional. Un equipo compacto puede alojarse por completo en una baratísima habitación de hostel con cuchetas y baño compartido. Incluso se podrían dividir gastos con algunos mochileros que ocasionalmente puedan dormir en el lugar.
–Menores gastos en indumentaria (camisetas, medias, botines, vendas, canilleras, gomitas para rodetes, etc.). Este aspecto es muy importante si el club no ha cerrado acuerdo con ningún fabricante de ropa deportiva y debe procurarse la utilería en la saladita más cercana (incluida la cinta de capitán y los brazaletes oscuros en caso de deceso de algún dirigente histórico).Pero así como los beneficios son enormes, los problemas que generan los equipos compactos son sensibles.
–Escasa autonomía de juego. El partido que jugó el equipo de siete jugadores de Universitario de Sucre duró apenas 12 minutos, debido a que una lesión de uno de sus futbolistas impidió reglamentariamente que todo siguiera. Esta circunstancia, uno de los riesgos que corren los equipos compactos, puede generar problemas con los hinchas que pagaron por sus las entradas, quienes reclamaran su dinero con el célebre reclamo de "¡devuelvan la guita hijos de p...!".
–Poca efectividad. A la hora de parar el equipo compacto, el entrenador de Universitario (que se quedó en Sucre) analizó diferentes variantes, ya que dudó entre utilizar un esquema netamente defensivo (5-1), uno con mayor presión en el medio (4-2) o uno decididamente ofensivo (3-2-1 con proyección de los laterales). Aparentemente decidió arriesgar, ya que en 10 minutos su equipo se había comido dos goles.
Después de esta experiencia en el fútbol boliviano, Tigres de México afrontó su choque por Copa Libertadores con Juan Aurich con dos suplentes menos de los que permite el reglamento para ahorrar energía y gastos. Esta versión de equipo compacto "a la mejicana", es menos radical que la boliviana pero de todos modos se inscribe dentro de esta tendencia minimalista del fútbol latinoamericano.Sin embargo, el debate está instalado sobre como designar a estas formaciones reducidas: equipos ultracompactos o equipos ultracortos. La polémica está en bandeja.
